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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Ultimos días de verano en Ginebra

Llueve y sale el sol, un sol que no calienta pero al que me aferro tarareando aquello de… "Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez…". Las abejas echan el resto en algunos girasoles del lago Lèman, que es el retiro perfecto para hacer deporte, pasear o tocar la guitarra en un banco a la sombra de un árbol.


Última parada del tranvía. Es la plaza de las Naciones, esa que dirige la famosa silla de tres patas. En realidad tiene cuatro patas, lo que pasa es que una de ellas está mutilada. Es la ‘Silla Rota’ y se instaló en la plaza durante la convención que se celebró en Ginebra en 1997. Representa la aprobación de la Ley Contra las Minas Antipersonales.

Frente a la silla y el Palacio de las Naciones Unidas una manifestación, cuya pancarta reza ‘Presencia del pueblo sirio en la Convención de Ginebra’. Manifestación tras el encuentro en Ginebra de Rusia y EEUU sobre las armas químicas en Siria y antes de la reunión en Nueva York, donde finalmente el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución para la destrucción de armas químicas. EEUU ya ha advertido que si Al-Assad no cumple habrá consecuencias, pero esas consecuencias no serán inmediatas puesto que se tendría que aprobar una nueva resolución cuyo veto está en posesión de Rusia.
Y allí en Ginebra, en la ONU, durante el 24º Consejo de Derechos Humanos están intentando arreglar el Mundo, ese enfermo terminal. Como un edificio repleto de hormiguitas con su granito de arena. En el vestíbulo, una exposición de fotografías de 30 historias de discapacidad congénita que firma Belinda Mason. Jadiyetu se queda mirando la foto de un niño. Tal vez pensando en qué ha podido hacer para merecer eso, quizás en las injusticias del Mundo, ese desahuciado.


Jadiyetu Mohamed sube las escaleras mecánicas hacia la Sala de Alianza de Civilizaciones junto a su abogado, Agustín de la Cruz Fernández. Tiene dos minutos para exponer su caso ante representantes de Derechos Humanos de todos los países, ONGs y asociaciones. La querella que interpuso ante la Audiencia Nacional por violación en los campamentos de Tinduf ha sido desestimada pero sigue su lucha para que se haga Justicia.
Al llegar a la primera planta, a los pies de la Sala de Alianza de Civilizaciones, una réplica del Código de Hammurabi, la primera referencia jurídica de la Historia. Data de 1750 Antes de Cristo y es conocida como la ley del Talión. Tal vez está allí para recordar que ojo por ojo y el Mundo se está quedando ciego, como aquel ensayo de Saramago.


Entre las conferencias paralelas a la sesión del Consejo, una sobre la represión en Egipto. Los periodistas de Al Yazira hablaron sobre los arrestos arbitrarios y desapariciones involuntarias, en definitiva, el impedimento de la libre circulación de información y las violaciones a los Derechos Humanos que se practican un día sí y otro también impunemente.


Otra conferencia paralela interesante trató sobre ‘Islamofobia’. Los ponentes eran profesores de la Universidad de Beirut. Hablaron sobre los clichés y prejuicios que se tienen de los musulmanes en Occidente. Trataron de aclarar la confusión que existe entre religión y fundamentalismo y como solución propusieron sobre todo diálogo entre los musulmanes y los no musulmanes./Montse Catalán. 'Cruzando el estrecho'



Autor: Montse Catalán

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