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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Sipi, nope, sipi

Sigo dándome cuenta de que el tiempo pasa, unas veces más deprisa, otras más despacio, pero no deja que disfrutemos más de lo necesario. Yo siempre le comento a mi señora esposa, que sobre todo me doy cuenta de esto en las reuniones familiares, veo a los niños, mal cenados, que enseguida se levantan de la mesa y se van a jugar, mientras los mayores nos quedamos charlando.  La verdad es que podríamos hacer lo mismo que ellos, no nos vendría mal un rato de despreocupaciones y felicidad infantil, pero eso lo dejo para otro día. Me veo hace bien poco, jugando con mis primos, destrozándole la casa a mi QUERIDÍSIMA abuela Pura y me doy cuenta de que estoy en el otro lado, el de los ‘mayores’.


Otra cosa que recuerdo con muchísimo cariño son los cromos. La de horas que se pueden meter con los dichosos cromos. De los primeros que tuve, recuerdo pegarlos con pegamento de barra, luego llegaron aquellos en los que ¡DIOS MIO! llevaban pegatina (como avanzan los tiempos, pensé). Siempre querías tener los de tu equipo favorito, o los mejores jugadores o los más guapos (perdón, en esa época sólo había futbolistas), los ordenabas con máximo esmero, los mirabas una y otra vez para descubrir su secreto, los volvías a ordenar, ¿Dónde está la goma de los cromos, Mamá?. Importantísimo: la lista. La escribías con tal dedicación y caligrafía, que la profesora no hubiera dado crédito. ¿Porqué no harás así los deberes?, me reprochaba mi madre. Tachabas, revisabas, volvías a ordenar. Contabas los que te quedaban, una y otra vez. Ordenabas, los mirabas. Cambiabas la lista, el papel, de cuadricula milimetrada, estaba demasiado viejo. ¿Mamá, puedo llevar los cromos? Daba igual el sitio, los necesitabas. El tiempo se detenía cuando llegaba el domingo. ¡Al Ayuntamiento!, Dios que nervios, ¿Conseguiré a Arconada? ¿Acabaré el Cádiz?, ¿Te cambio? Sipi, nope, sipi……


Hemos pasado a la era digital. Algunas veces hablo con mi gran referente cultural, ‘Paul Di No’, sobre si los libros llegaran a morir, si los e-books matarán el papel. No acabo de verlo claro y por eso lo traslado a mis cromos. ¿Nos veremos Ipad en mano, tactileando como locos, haciendo que cambiamos cromos? No quiero ni pensarlo. Otra imagen que me aterroriza cuando paso por algún bar, es ver a los chicos jóvenes (y no tan jóvenes) con su movildependencia. No hablan, no se miran, tactilean. Pero esto es otro cantar.


Quiero dar gracias a todos aquellos que hoy en día, consiguen publicar una colección de cromos en papel. Mis hijos, como no podía ser de otra manera, coleccionan cromos. Les observo detenidamente, como no podía ser de otra manera, su forma de actuar con ellos, ya saben, contar, ordenar, lista…… Cuando eres padre ves las cosas… pues como padre, claro está. Y de ahí mi agradecimiento. Mis hijos han aprendido a contar las decenas y centenas gracias a los cromos, me han hecho enseñarles un mapa, para ver donde estaba Argentina, Portugal, Madrid, Valencia. Saben cuál es la bandera de Rusia, de China, de Suiza. Han mejorado su caligrafía escribiendo la ‘lista’. Han mejorado su lectura, leyendo una y otra vez los nombres de sus cromos, están continuamente ejercitando su memoria, con los que les faltan, tienen, con los que son “cracks”, “star”, “jugones” y doy fe que se saben hasta los apellidos de Ángel el del Villareal. Los profesores nos repiten muchas veces que los peques tienen que trabajar los dedos, para que cojan fuerza. Si vieran el empeño y esfuerzo que requiere para mi peque el quitar la pegatina y pegar el cromo perfectamente dentro de ese maldito rectángulo, que según él se mueve  No es sólo papel, detrás hay muchas más cosas que a veces no nos damos cuenta.


P.D. Que sería de los futbolistas modestos sin los cromos, Carlos del Málaga, Manu del Levante, Jorge del Zaragoza, Rubén del Betis.


P.D. (2) Hay que ser muy hábil para cambiar cromos en el Ayuntamiento. En una mano tienes dos tacos de repes, en la otra la lista y el boli. Tienes que pasar los cromos, tachar, coger los que cambias, cambiar de taco, ¡Ojo!


P.D. (3) La otra noche, estuve 2 horas metiendo códigos del tipo LV12-LL1J-8852. Un código por cada uno de los 255 cromos que tenían mis hijos, para poder disputar partidos vía Internet. ¡Qué quede claro!


P.D. (4) Me parece que no lo he mencionado, las colecciones son de Fútbol.


P.D. (5) El otro día me pregunto mi hijo que si en el pito teníamos gasolina, siento mucho que no tenga nada que ver, pero me hizo tanta gracia.



Autor: José Ángel Muro

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