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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

No pueden ser lo mismo

No sé qué es, pero a día de hoy el fútbol –al menos el profesional, el que se juega en la Liga española- no es deporte. Al menos para mí no lo es. El fútbol en este país repudia a los niños –igual soy un romántico, pero entiendo que todo deporte debe fomentar su práctica entre los más pequeños-, y lo hace por cuestiones de horario y de pasta, de dinero, ya que les resulta igual de complicado pagar la entrada –a sus padres- como la suscripción a alguna de las plataformas que venden los partidos por la tele.


Obviamente, si valoramos el precio de las entradas o del pago por visión, también descubriremos que en la España de 2012 donde obligatoriamente hay que priorizar en la economía doméstica, el fútbol se ha convertido en algo elitista. Pensaba que al no poder ver los partidos de mi equipo lo iba a llevar mal. Pues no; me he dado cuenta de que me da absolutamente igual el resultado de los partidos. Corazón que no ve, corazón que no siente. Además, he descubierto varios programas de humor en la radio nocturna, en los que analiza en profundidad si un tal Leo y un tal David están enfadados y si Mou se entiende mejor con su mujer que con Sergio Ramos. Puro Jose Javier Vázquez. De fútbol, y menos de deporte, no dijeron nada.

 

El sábado pasado corroboré aún más que el fútbol profesional no es deporte. Ocurrió mientras disfrutaba de una clásica ciclista, en concreto del Giro de Lombardía, que terminó ganando Purito Rodríguez. La carrera, una de las cinco clásicas consideras ‘los monumentos’, junto al Tour de Flandes, Paris Roubaix, Lieja-Bastogne-Lieja y Milán-San Remo, presentaba un recorrido de 251 kilómetros, con constantes subidas y bajadas y las ascensión a la cota de la Madonna de Ghisallo. Pero la verdadera protagonista fue la lluvia, el agua torrencial que cayó a lo largo de las 6 horas y 36 minutos de carrera y que formó auténticos ríos en la carretera. El asfalto se convirtió en un patín y acabó con la ilusión de unos cuantos corredores, entre otros de Phillip Gilbert, reciente campeón del mundo, que tuvo que retirarse tras una caída a 80 kilómetros de meta y 70 kilómetros por hora sobre el agua.
Por un momento, no sin algo de maldad, imaginé al juez de la carrera parando su coche rojo y a los ciclistas. Imaginé que bajaba del vehículo y comenzaba a golpear el asfalto con el tacón de su zapato para comprobar su estado. Entonces aparecía uno de sus ayudantes con una especie de pincho alargado que trataba clavar sobre la brea. Ambos palpaban con la mano la cantidad agua sobre la carretera, miraban al cielo y decían: “Que continúe el carrera”. No ocurrió, sólo lo imaginé.


Pero recordé finales de copa suspendidas, partidos aplazados, y árbitros diciendo: “en estas condiciones peligra la integridad física de los jugadores”. ¿Alguien ha visto a un futbolista encarando la portería contraria a sesenta kilómetros por hora?. Vale,  se me ha escapado un poco de demagogia.

 

Si el Giro de Lombardía es deporte o el maratón de Berlín, que se disputó justo un día después, es deporte, el fútbol profesional, La Liga, no puede serlo… o viceversa, pero las dos cosas no pueden ser iguales.
Lo curioso es que las televisiones no informaban de la épica victoria de Purito bajo el agua, ni del ganador del maratón de Berlín, siquiera de que habían corrido 40.000 personas –pocos estadios de fútbol las reúnen hoy en día, hablaban de las supuestas broncas entre Leo y David y Sergio y Mou. Informaban de las cosas que no existían, de las que la mayoría de las personas no había podido ver. Que lo hicieran las teles privadas vale, ellos sabrán, pero que TVE ignore el deporte en sus informativos, en la propia sección de Deportes, y hable de los goles que se han marcado en una plataforma de pago no tiene un pase. Principalmente, porque dentro de cuatro años, cuando a finales del mes de agosto España se vaya de los Juegos de Río con menos medallas aún que este año será la primera en poner el tela de juicio la actuación de los deportistas a los que ignoró durante todo ese tiempo.

 

Creo que los clubes, especialmente Madrid y Barsa, las televisiones y La Liga, no se están dando cuenta de que el fútbol es un ¿deporte? de sentimientos, en el que hace falta identificarse por el motivo que sea con un equipo o un jugador y para que eso ocurra es preciso verlos jugar. Ya puede estar Valdano cinco horas susurrándote al oído sus historietas que como nos las veas no hay nada que hacer. Cómo el Atlético y Falcao sigan con su buena racha y sea el único equipo de nivel que se pueda ver en abierto ¿Alguien duda de que volverán a incrementarse los hinchas colchoneros? Además, quizá no haya habido un momentos social e histórico en el que ser del Atlético sea más lógico.

 

Entre todos, con la pasta de las teles, han convertido la Liga en una competición tan aburrida que todo el mundo sabe que gana A o B; creo que hasta en Escocia hay partidos con sopresas al descanso.

 

Les conceden premios a jugadores -balones de oro o príncipes de Asturias- a los que los niños pueden ver en las galas de entrega de los galardones, pero no haciendo las cosas por las que se han hecho acreedores de esos premios; para eso tienen que pagar. Cualquier día las 'promos' de las plataformas que negocian con el fútbol presentarán a Leo y Cristiano diciendo: "Niños, para jugar necesitamos vuestra paga". ¡Vaya! ¿Otra vez demagogia?


El Giro de Lombardía fue una auténtica aventura deportiva bajo el agua y reunió todos los ingredientes de una buena historia: emoción, adversidades, héroes y… la pudo ver todo el mundo. Pues eso, que no pueden ser lo mismo…/Javi Muro



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