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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

La moneda del billón de dólares y el calamar gigante

Nadie que haya leído los periódicos de ayer podrá negar que la vida es cine; vale, en ocasiones –como dice Fernando Trueba- quizá sea una película mal montada… pero cine al fin y al cabo.


Las páginas de la prensa mostraban informaciones que te trasladaban directamente a secuencias del mejor westerm o la ciencia ficción; la de Julio Verne, por supuesto. Si las noticias publicadas son ciertas será complicado que alguien le levante la voz a Godard y contradiga aquello de que la fotografía es verdad, y el cine es verdad 24 veces por segundo; e incluso más, si la película es del laboratorio de Perter Jackson. Ya sabéis, anillos, hobbits, y los finales más largos de la historia del séptimo arte…


La moneda del billón de dólares y el calamar gigante, las dos noticias esenciales de las páginas de ayer, sólo pueden ser –en principio- obra de la escritura de los mejores guionistas. Y a no ser que Azcona continúe escribiendo desde el Olimpo, parece percibirse la mano de Sorkin o David Simon. Quien sino consigue hoy en día mezclar la mejor tradición narrativa con la actualidad.


¿Qué forajido o caza recompensas no estaría dispuesto a buscar la moneda del billón de dólares? ¿Qué ladrón de guante blanco podría soportar la existencia de dicho tesoro sin tratar de sustraerlo por el mero hecho de demostrar que es capaz de hacerlo? Puro cine, si no fuera porque las secciones de Internacional de los periódicos apuntaban que tras evitar el abismo fiscal, Estados Unidos se enfrenta a otro reto inmediato: la deuda federal roza ya el límite legal establecido por el Congreso.


Así que para evitar situaciones de impago y parálisis del Gobierno, ha comenzado a cobrar fuerza la idea de que el Tesoro norteamericano acuñe una moneda de platino de un billón de dólares –alrededor de 750.000 millones de euro. Dicen que estaría a buen recaudo de la Reserva Federal y que garantizaría la liquidez de la Administración.

 

Varias preguntas. ¿En Europa o en España podemos hacer lo mismo? ¿Una familia en dificultades puede dibujar monedas suficientes para saldar sus deudas con las plastis o moldearlas con la plastilina del niño? Y vale, en el cine molaría el argumento del robo y la búsqueda de la moneda, con un final que abierto, dejando la duda de si realmente existe o es una leyenda, pero aquí, al otro lado del espejo, ¿para qué gastar en seguridad por parte de la Reserva Federal? ¿Quién va a robar una moneda de un billón de euros?... nadie tendría cambios…
La localización de un calamar gigante vivo, en su hábitat natural, es puro Nautilus, y 20.000 Leguas de viaje submarino. Los protagonistas de la noticia han recuperado al capitán Nemo. Ahora esperemos que el argumento no sea tergiversado y se convierta en un telefilm, en el que los malos consigan un extraordinario submarino con el descender hasta las aguas abisales para capturar al gran cefalópodo. Por lo que ponía entre líneas, hasta ahora sólo se han capturado y diseccionado individuos ya muestos que arribaban hasta la costa. Tiempo al tiempo, los guiones de la realidad también son inescrutables.


Moneda y calamar parece que, al final, pueden conectar en el abismo -abisal o fiscal, cada cual a lo suyo. Lo dicho, el cine es un espejo pintado./Javi Muro



Autor: Javier Muro

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