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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}
La camaradería musical de los JAMES
Alguna de las canciones de la década de los noventa que más me han emocionado lleva la firma de los siete de Manchester. A pesar de que llegué a ellos con retraso (los descubrí en su primer recopilatorio de 1998) su música me atrapó con tal fuerza que de inmediato pasaron a formar parte del pequeño grupo de músicos con los que pareces contraer una deuda. Para entonces ya habían editado varios discos importantes (Gold Mother en 1989, Seven en 1992 ó Whiplash en 1997) y yo me subí a un caballo ganador pues contaban con miles de seguidores, pero no es menos cierto que en España no eran demasiado conocidos más allá del éxito internaci0nal que supuso Sit Down.
La banda se formó en 1982 y desde sus inicios no pasó desapercibido su potencial. Poco después de su debut ya tocaban en la sala Hacienda de Manchester teloneando a las mejores bandas del momento (The Smiths o New Order) y preparaban su debut discográfico, que no llegaría hasta 1986 con Stutter, lo cual no era poco para una banda tan numerosa cuyo liderazgo era compartido al igual que las labores de composición. Eran un grupo de jóvenes entre los que de inicio no había ningún músico especialmente virtuoso y a su vocalista, reclutado como bailarín-animador de los directos, le quedaba un trecho aún para ser bien considerado, pero su energía y convicción enseguida llamaron la atención de los promotores y productores que les apoyarían hasta que la reedición en 1991 de Gold Mother, con Sit Down como sencillo, supondría un gran cambio.
La fuerza de los seis miembros instrumentistas marcó el sonido de sus comienzos junto con las influencias del folk y el power pop. Introducían trompetas y violines en sus un tanto primarias canciones, algo poco habitual en una banda pop, y éstas sonaban desbordantes de la energía que con el tiempo acabaría por ser uno de sus sellos identificativos. Mientras seguían escribiendo grandes canciones y cosechando éxitos como Sound (Seven 1991) o Sometimes (Laid 1993) en la que era su más exitosa etapa hasta la fecha, llegaría un nuevo punto de inflexión en su carrera al comenzar la colaboración con Brian Eno, reciente productor de los mayores éxitos de U2 o Depeche Mode entre otros, para el que sería su sexto disco de estudio Wah Wah (1994) y que continuaría en Whiplash (1997), Millionaires (1999) y Pleased to Meet You (2001).
Poco a poco iban conformando un repertorio dispar pero de calidad en el que las canciones más folk de sus inicios se irían combinando con las nuevas influencias pop y ganando en intensidad sobre todo con la aportación de Eno. Pero antes de esto su directo ya les había llevado a alcanzar prestigio por lo arriesgado de sus interpretaciones en las que variaban y alargaban algunos de sus temas más significativos, por la constante participación de sus fans y la enorme vitalidad que desprendían además de por la espasmódica presencia de un Tim Booth cuyo carisma cada vez reclamaba más espacio sobre el escenario.
Después de su disco de 2001 (Pleased to Meet You), llegaría un silencio que parecía definitivo pero que fue roto siete años después con un Hey Ma (2008) que no terminó de convencer a pesar de que su oficio les permitía seguir haciendo buenas canciones, pero la fórmula parecía mostrar síntomas de agotamiento. En ese período se produjeron las en apariencia inevitables primeras experiencias de Tim Booth alejado de la banda que tampoco funcionaron, pero para entonces el caudal de éxitos de James era tan grande que se podían permitir girar completando sus conciertos con temas que su público coreaba entregado.
En 2010 editaron su último trabajo hasta la fecha, el doble 'The Morning After/The Night Before' de resultado similar al anterior y cuya promoción y repercusión fue mínima. Ya no volverían a ser lo que fueron en los noventa y probablemente no compondrán nunca más temas tan memorables como en el pasado, pero tras superar muchas vicisitudes a lo largo de sus treinta años de carrera en los que admirablemente han mantenido casi inalterada su numerosa formación original, no parece probable que vayan a rendirse ahora por la escasa notoriedad que sus trabajos tienen entre los nuevos públicos. Lo cierto es que su aportación al pop británico ha sido mayor que la de muchos grupos de ventas millonarias y que la fidelidad incondicional de sus seguidores es prueba de un éxito que podría haber sido realmente grande si se hubieran preocupado más por la promoción de las numerosas y enormes canciones que han ido acumulando a lo largo de su carrera./Javier Castro desde el blog 'Los restosdelconcierto'
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