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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Iconos de una identidad

Marzo de 2011, el hall del frontón Adarraga está prácticamente vacío. Es el final de la mañana y ha terminado el entrenamiento de los pelotaris. Allí quedamos Augusto y yo, tomando un café, hablando de La pelota en La Rioja, el libro que Javier Castro Senosiain y yo hemos presentado unos días antes y que es el resultado de casi tres años de investigación, con 396 entrevistas en todos los pueblos y ciudades de La Rioja. Titín es una parte del mismo, junto a otros muchos protagonistas, aunque a él le toca llevar el peso del gran icono de la pelota no ya riojana sino de su conjunto, el hombre que la revolucionó, el hombre que estaba allí en el momento que la pelota da el salto a la televisión y se salva. Han pasado casi dos décadas desde su debut como profesional, ahora Augusto supera la frontera de los 40 años y acaba de dar el salto a la política. Muchos dan por acabada su carrera, pero Titín sigue jugando y sigue contando con una afición que llena los frontones. Augusto mira La pelota en La Rioja y reflexiona sobre su presente y futuro.


Año 1993, en el salón de la casa de mi madre se han colado las retransmisiones de los partidos de pelota. Es la feria de San Mateo y allí están jugando pelotaris que nos recuerdan a otra época, tienen una imagen que sólo unos años después seré capaz de identificar. Retegui es el gran referente de la pelota y un chaval de Tricio comienza su andadura y a congregar a la afición a su alrededor. Sólo unos meses después, ya en 1994, Titín y Arretxe conseguirán su primer campeonato del parejas. Lo vemos por la televisión y nos emocionamos. Somos la generación que no jugó a la pelota, pero somos las generaciones que iniciarán unos vínculos distintos con la pelota. Nuestros padres y abuelos lo harán también desde el sentimiento y el recuerdo de su infancia y juventud, para nosotros será una parte de la identidad.


Miles de kilómetros, horas en el coche, llegando a cada uno de los pueblos y ciudades de la región. Carreteras que se escoran y pueblos que aparecen y desaparecen. Recuerdos e imágenes de frontones en paredes de iglesias, de frontones antiguos, de pelotas que se hacían a mano con cualquier material, retazos de la memoria. Ojos emocionados. Gente que encuentra rápidamente lo que quieren decir. Pero la televisión ha devuelto a la vida a la pelota, se fue y regresó, para otros muchos apareció. Pequeños y grandes tesoros: fotos, antiguas pelotas, palas de madera…La memoria colectiva e individual.


Es 1997, Titín disputa con Retegui la final del Cuatro y Medio y pierde, pierde de la forma más cruel que el destino pueda ofrecer: tras un 17 a 21 a su favor, Retegui remonta y coloca el marcador en 22 a 21. Es lo emocionante de este deporte, es una espina que Titín se sacará diez años después.


Banderas de La Rioja en los frontones, pintadas en las paredes verdes y blancas. Le pido a Félix Guerra, el fotógrafo que se hizo cargo de las imágenes de La Pelota en La Rioja, que las saque todas. Banderas en los graderíos de los frontones, banderas que indican que están jugando los nuestros, porque la pelota hace mucho que ha pasado a ser algo más que un deporte.

 

Todos conocen a Titín, todos los niños que juegan a la pelota quieren ser Titín. Las escuelas de pelota que jalonan la región mantienen la llama viva de un deporte que parecía condenado a las catacumbas del folklore y la tradición a finales de los 80. Pero vino la televisión y vino Titín. En los frontones, Augusto se hace fotografías con todas las personas que se lo piden. Inaugurando el nuevo frontón de Casalarreina, en 2010, Augusto está en un lateral del graderío, un montón de niños le ven y se acercan, otro grupo de mayores hacen lo mismo.
Queda el final. Más frontones llenos y más banderas. Titín y David Merino avanzan en campeonato de parejas de 2012. Nadie da un duro por ellos, nadie porque son un jugador muy veterano y un zaguero con poco más de un año de profesional. Es una pareja riojana, lo que le añade una carga simbólica. Pero los contendientes son duros, con Olaizola II y Martínez de Irujo a la cabeza. Titín y Merino ganan en el imponente y majestuoso Frontón Bizkaia de Bilbao. Épica y sufrimiento en un campeonato que fue de menos a más, contra todo pronóstico. Más emoción.


45 años y lo dejo. Día 26 de septiembre en el Adarraga, el último partido de Titín en el campeonato de la feria de San Mateo de 2014. Esta vez con Miguel Merino, con opciones remotísimas de alcanzar una final, que se esfumarán a las primeras de cambio. Frontón abarrotado, banderas, más emoción. El público lleva en volandas a Augusto y a un colosal Miguel a la victoria por 22 a 11 frente a Berasaluze, “Pablito” que es uno de los pelotaris que también recuerdan a otros tiempos, e Ibai Zabala. Titín tardará muchos minutos en abandonar la cancha, decenas de personas se agolpan para hacerse fotos con él, centenares le aplauden desde el graderío.


5 de octubre, un icono de la pelota y de La Rioja se va. Convertido en mito hace años, Augusto parece llevar bien la carga sobre los hombros. Humilde y cercano, también tiene sus claroscuros, pero eso humaniza a los héroes. Titín se va dejando a la pelota en un lugar muy diferente al que la cogió hace más de dos décadas. Surgen las dudas y las preguntas. Octubre de 2010, la terraza de una cafetería en una tarde soleada de otoño, ¿qué pasará cuando te retires, Augusto?: “El día de mañana vendrán otros pelotaris. Pero, no te preocupes, que en La Rioja, el día de mañana, cuando yo me retire, vendrán otros y les apoyaremos igual”./Sergio Andrés



Autor: Sergio Andrés

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