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{ARTÍCULOS DE OPINIÓN}

Elysium llama a la puerta

Es el año 2154, los seres humanos se encuentran divididos en dos grupos. Por un lado, los ricos, que viven en una estación espacial. Por otro, todos los demás, que sobreviven en una Tierra devastada y superpoblada. La estación espacial es Elysium y es visible desde la superficie del planeta.


Al frente de Elysium se encuentra una dura gobernanta que promueve una rígida ley antiinmigración con la que pretende preservar el lujoso estilo de vida de los ciudadanos de la estación espacial. En Elysium se vive bien, la más alta tecnología lo facilita todo y mientras en la Tierra la suciedad, la contaminación y los virus gobiernan el día a día, en la estación espacial, entre jardines, parques y edificios de diseño, la enfermedad ha desparecido. Más que desvanecerse, lo que realmente ha ocurrido es que gracias a las técnicas más avanzadas todo mal tiene cura al actuar sobre el ADN. Un servicio médico, tan sólo al servicio de los habitantes de la estación espacial.


‘Elysium’ es una película. Llegó a los cines hace tan sólo unos meses. La ha dirigido Neil Blomkamp y la protagonizan Matt Damon, Jodie Foster y Diego Luna, entre otros. El planteamiento resultaba atractivo, su ejecución se pierde en batallas y pelas. Dicen que es ciencia ficción.


La duda surge al recordar que Julio Verne anticipaba sus ingenios en el tiempo. El hombre llegaba a la Luna mucho antes de que Amrstrong diera su paso para la Humanidad; Phileas Fog completaba la vuelta al mundo en ochenta días tirando de auténticos medios low cost, y el profesor Lindebrock emprendía viaje al centro de la Tierra mucho antes de que Calleja quedara atrapado en una profunda sima y tirara de twitter para contarlo y… quizá, promocionar su programa de televisión.

 

En ‘Elysium’ la ciencia ficción se sustenta en la estación espacial en la que residen los ricos y privilegiados. Lo demás, los privilegios y las desigualdades no parecen fruto de la mente más creativa jamás conocida. La injusticia social está ahí, al alcance de la mano, se encuentra cada día en la prensa, tan sólo hay que avanzar en el paginado hasta dejar atrás la noticias que hablan de lo de siempre.
En ‘Elysium’ aparece el desempleo, el hambre, la falta de medicinas y atención médica, el control de la inmigración, la explotación laboral y la violencia que se genera como medio de supervivencia. Sálvese el que pueda; también la solidaridad y la idea de rebelión contra los privilegios. Como dice la letra de ‘Badlands’, “el pobre quiere ser rico, el rico quiere ser rey y el rey no está satisfecho hasta que lo tiene todo”.


El planeta que muestra la película de Blomkamp dibuja ciudades –por llamarlas de algún modo- semejantes a los grandes campos de refugiados que la televisión refleja hoy junto a las fronteras de Siria o Somalia. Miles de pequeñas estructuras alineadas sobre la tierra reseca, sin vegetación en el horizonte. En contraste, desde las ventanas de las mansiones de Elysium se contempla extensas colinas verdes.


En Elysium no hay guerras; en la Tierra la guerra y la violencia lo han destruido todo. Los habitantes –una minoría de ellos- son empleados como mano de obra para los privilegiados. ¿El resto? El resto se busca la vida… y el epígrafe de esa ocupación en el alta de autónomos es, sin duda, el más amplio. Ironía.


Y es cierto que no todos los habitantes de Elysium están de acuerdo con las leyes que impone la gobernanta. No están de acuerdo, pero no hacen nada. Dejan hacer. ¿Ciencia ficción?/Javi Muro



Autor: Javier Muro

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