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{VIVIR / MEDIO AMBIENTE}
El planeta vuelve a suspender el examen CLIMATICO
Analizamos las conclusiones del 'The 2026 State of the Climate Report Challenges and Opportunies'
Hace unas semanas leímos en el periódico El País una información que detallaba la existencia de un nuevo estudio sobre el cambio climático... las noticias no eran alegueñas. Así que decidimos localizar dicho estudio y comprobar sus conclusiones. Y no, los resultados del estudios no son buenos. El planeta vuelve a suspender su examen climático. Siete de los 16 indicadores que permiten medir la evolución del sistema terrestre han alcanzado niveles extremos sin precedentes, mientras que varios muestran señales de aceleración.
Esa la principal conclusión del informe 'The 2026 State of the Climate Report: Challenges and Opportunities', publicado el 14 de octubre en la revista científica BioScience. El trabajo, elaborado por un equipo internacional de investigadores, advierte de que la crisis climática ha dejado de ser una amenaza exclusivamente futura: "Sus efectos ya están alterando el funcionamiento del planeta".
Entre las señales más preocupantes figuran las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, los tres principales gases de efecto invernadero analizados. En mayo de 2026, el dióxido de carbono superó las 428 partes por millón, aproximadamente un 50% por encima de los niveles preindustriales. El informe también registra máximos históricos en el calor acumulado por los océanos y en el nivel del mar -lo que aumenta el riesgo de lluvias torrenciales-, así como mínimos sin precedentes en el espesor de los glaciares y en la masa de hielo de Groenlandia. Los datos dibujan un sistema climático sometido a una presión creciente, impulsada fundamentalmente por la actividad humana y la quema de combustibles fósiles.

La preocupación de los científicos no se limita a la acumulación de récords. El estudio señala que algunos procesos pueden reforzarse entre sí y acelerar el calentamiento. El deshielo reduce la capacidad de las superficies blancas para reflejar la radiación solar; los incendios forestales liberan gases de efecto invernadero que contribuyen a elevar las temperaturas, y el calentamiento oceánico favorece la expansión del agua y la subida del nivel del mar. Estas dinámicas de retroalimentación podrían aumentar la inestabilidad del sistema climático y elevar el riesgo de superar determinados puntos de inflexión, a partir de los cuales algunos cambios podrían resultar muy difíciles de detener o revertir.
Los incendios constituyen otro síntoma de esta transformación. La pérdida mundial de cubierta arbórea asociada al fuego alcanzó los 10,8 millones de hectáreas en 2025, el tercer valor más elevado registrado hasta la fecha, según el informe. A ello se suma el calentamiento de los océanos, que absorben gran parte del exceso de energía generado por los gases de efecto invernadero. El problema, advierten los investigadores, no actúa de manera aislada: "El cambio climático interactúa con la pérdida de biodiversidad, el estrés hídrico y la inseguridad alimentaria, multiplicando las consecuencias para las sociedades y los ecosistemas. Las comunidades con menos recursos y menor responsabilidad histórica en las emisiones son, además, algunas de las más expuestas".
Pese al diagnóstico, el documento no cierra la puerta a una respuesta eficaz. La expansión de la energía solar y eólica y el desarrollo de sistemas de almacenamiento mediante baterías ofrecen señales de cambio. Las fuentes de electricidad bajas en carbono proporcionaron aproximadamente el 43% de la generación eléctrica mundial en 2025, de acuerdo con los datos recogidos por los autores. Sin embargo, el ritmo de esta transformación sigue siendo insuficiente para estabilizar el clima. El informe reclama recortes rápidos de las emisiones, protección de los ecosistemas y medidas de adaptación capaces de preparar a las ciudades y las comunidades para afrontar olas de calor, sequías, inundaciones e incendios.
La conclusión es tan incómoda como decisiva: "Conocer la magnitud del problema ya no basta. La evolución del clima dependerá de las decisiones que se adopten durante los próximos años, tanto en materia energética como en la protección de los recursos naturales y la planificación de las sociedades. Los científicos alertan de que el planeta se adentra en un territorio climático cada vez menos conocido, pero no consideran que el desenlace esté escrito. La ventana para reducir los riesgos sigue abierta; lo que está en cuestión es si la respuesta colectiva llegará a tiempo"./J.M.
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