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{CULTURA / MúSICA}

Cabaret O'Dogherty

‘Mi imaginación y yo’, el espectáculo de Alex O’Dogherty y La Bizarrería es puro cabaret. No resulta complicado imaginar al cómico y a su banda recoger sus bártulos una vez finalizado el espectáculo, plegarlos con cuidado y detenimiento en baúles y maletas, y subirlos a una peculiar caravana, en cuyos rincones y recovecos encaja con estudiada perfección. Y así, con las ventanillas bajadas y las guitarras aún ronroneando en los asientos de atrás, poner rumbo a otro pueblo o ciudad donde contar y cantar su historia.

 

O’Dogherty sorprende y lo hace gratamente. ‘Mi imaginación y yo’ es un concierto, pero no lo es; es un monólogo, pero tampoco. La música es esencial, pero quizá no más que cada pausa en la que O’Dogherty relata sus sucedidos y avatares. 

 

Un piano que aún desconoces como mágico preside el escenario un instante antes de que los músicos de ‘La Bizarrería’ lo ocupen y comiencen a susurrar acordes que aluden a un viejo soul. Es la hora del Café Cantante de Actual 2014. Al paso, Alex O’Dogherty se incorpora a la escena ataviado con un traje tres piezas y bombín, que lo sitúan entre la figura de un dandy y un pianista de club clandestino años cincuenta.
El piano comienza a sonar a través de los dedos de O’Dogherty. Después hará los mismo con una decena de instrumentos diferentes, guitarras variadas, trompeta, acordeón, órgano electrónico, pianola. Instrumentos todos que van surgiendo de sorprendentes habitáculos repartidos por el cuerpo del piano. Instrumentos de los que el músico y cantante –que por cierto, no canta nada mal- se sirve para atacar –apoyado en La Bizarrería- swing, rock, temas funky, soul, pop, blues, flamenco e incluso un movido charlestón.


Sea música o un gran monólogo musicado, ‘Mi imaginación’ tiene como clave la conexión entre el intérprete total en el que se transforma el actor y el público, un vínculo sustentado en el deseo de pasar un muy buen rato a la hora del café que fructificó a la primera invitación de O'Dogherty. Las casi dos horas de espectáculo desbordan, ingenio, imaginación y humor; es música y es comedia, y todo con una cuidada puesta en escena. Un espectáculo diferente al que el público volvió a responder. Y es que hay que reírse de todo para poder sobrevivir./Javi Muro

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