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{CULTURA / MúSICA}

40 años de la 'Stone Touring Party', una gira de leyenda (II)

Grandes conciertos, drogas, detenciones y Nueva York

(II Parte) En paralelo a la ‘Stones Tourng Party’, la situación social en los Estados Unidos continúa siendo complicada, constantes disturbios en los que las botellas y piedras lanzadas por los jóvenes se enfrentran contra los gases lacrimógenos de la Policía. Al paso de la gira, las ciudades deTucson y San Diego fueron escenario de graves incidentes. En ocasiones, los conciertos de los Rolling Stones iban precedidos de informes policiales que advertían que su sola presencia provocaría "un motín en la ciudad". Mientras tanto, la habitación de Keith Richards en cada uno de los hoteles se convierte en el cuartel general de la fiesta. Aún así, Robert Greenfield -autor del libro 'Viajando con los Rolling Stones'- no tiene dudas: “En los conciertos era tal la energía de Keith, que parecía que lo tenían enjaulado y durante la hora y media del concierto era la única libertad que le tenían permitida”. Keith Richards se veía a sí mismo como un forajido; eso era para él un músico de rock and roll.

 

Greenfield recuerda que sus compañeros describían a Richards como “impredecible y peligroso; y por eso era emocionante seguirle”. Jagger tenía capidad de actuar e improvisar; Richards ponía toda su vida en cada acorde.


Junto a la música, Hachis, coca, ácido y tequila son unos compañeros más en la gira. En Chicago los conciertos son un éxito. Pero el relato de Greenfield llegados a este punto tiene su protagonista especial en la Mansión Play Boy, donde los ‘Stones’ se alojan durante su paso por la ciudad. Desde su privilegiada situación; Robert Greenfield asegura que en Chicago “ofrecieron un concierto sorprendente; aunque lo sorprendente es que después de una noche en la Mansión Play Boy no tuvieran que llevarles al escenario en camilla”.


Mike Jagger decía por aquel entonces que “no siempre te sientes en condiciones de actuar. Simplemente es así, no hay problema puedes hacerlo. En cuento subes al escenario ya no tienes que preocuparte; cuando estás en escena te sientes bien”.


En la ‘Mansión’ tenían de todo. “Píldoras para relajarse, coca para despejar la cabeza, hierba para suavizar la coca y tequila para dar profundidad al viaje”. La gira continúa. De Chicago a Dallas y Houston, donde graban las actuaciones para un álbum en directo. Llevan ya muchas semanas de viaje y la presión y la tensión se incrementan; según refleja ‘Viajando con los Rolling Stones’, ·cualquier pequeña disputa se convierte ya en un incidente grave".


El rock, con los Stones, ha pasado a ser aceptado en sociedad. Buena prueba es que al aterrizar la gira en Dallas, les está esperando Truman Capote –consagrado ya como escritor por ‘A sangre fría’- y la prestigiosa fotógrafa Anne Leibouitz, una de las primeras fotoperiodistas del mundo del rock.


Keith Richards empieza a dar síntomas de cansancio y él es el barómetro de grupo. Así que tras los conciertos de Dallas y Houston, el responsable de producción de la gira, Peter Rudge, decide reorganizar la gira. Nueva Orleans es la siguiente parada. Es una cita importante para los ‘Stones’; su canciones se inspiran en la música negra, en el blues y el jazz y el grupo es consciente de que está en Nueva Orleans la capital de esos ritmos. No pierden la ocasión y entre los conciertos visitan el barrio francés para escuchar jazz, para oir a los músicos auténticos. Nueva Orleans les sienta bien a los 'Stones' y la gira parece recuperar la cordura.
Allí, en Nueva Orleans, la sorpresa es también que Truman Capote habla bien de los ‘Stones’ en la televisión; no será tan magnánimo al final de la gira.


Los conciertos se repiten día tras día. El aburrimiento se apodera de la gira. Todo se repite ¿Cómo conseguir que un espectáculo de quince canciones suene fresco todos los días? Mike Jagger lo tenía claro: “Darlo todo; hacer reir o llorar, que el pública pierda el control”.


El tedio de los desplazamientos y la vida en hoteles llevan consigo un incremento en el consumo de drogas; la moda en los 70' en Estados Unidos es mezclar todo tipo de sustancias. Pero, por ejemplo, a la hora de la actuación, Mike Jagger diferencia: “Es un error salir a escena pasado, cargado. Yo no lo hago. Tienes que estar lo más sereno posible. Animarte con una cerveza, pero sereno. Estar fuera de control en escena sería un disparate”.


En Washinton ofrecen el concierto 29 de la gira. Un recital al aire libre que recuerda al celebrado años atrás en la ciudad de Altamon y que acabó con varios muertos; entre ellos un joven a manos de un Ángel del Infierno. Como se esperaba, la actuación en Washinton resultó aterradora, todo estuvo fuera de control y los 'Stones' se apresuraron a terminar su repertorio y se largaron para evitar mayores incidentes.


‘Viajando con los Rolling Stones’ apunta un hecho significativo, cuando la vida fuera del escenario pierde intensidad ylas fiestas alcanzan su cota más baja la b,rillantez de las actuaciones crece de forma imparable.
Nueva York, el final cumbre de la gira, se acerca. Los ‘Stones’ y Stevie Wonder ensayan un número especial en el que se intercalan ‘Uptight’ y ‘Satisfaction’.


Mientras tanto en Bostón, la gira se encuentra con nuevos problemas de seguridad. A los disturbios en las calles –habituales a lo largo de todo el verano en las principales ciudades americanas- se une la explosión de una pequeña bomba en uno de los camiones de la ‘Stones Touring Party’. Para completar la escena, Jagger y Richards son detenidos en el aeropuerto de Boston por un incidente con un fotógrafo. El público de Boston espera a los ‘Stones’ muy enfadado; llevan dos horas de retraso debido a la detención. Tan sólo la intervención del alcalde de Bostón –atemorizado ante el problema de orden público que se le venía encima- es capaza de conseguir su puesta en libertad.


El alcalde, Kevin White, sabe aprovechar la situación e interviene ante el público antes del comienzo de la actuación para apuntar que ha hablado con el gobernador para conseguir la liberación del grupo. Aprovecha también para recordar que hay motines e incendios por toda la ciudad y rogar a los asistentes que al finalizar el concierto, “por favor, vayan a sus casas”.


El comienzo del concierto es brillante –según relata Robert Greenfield-, aunque poco a poco el cansancio les desinfla. Tras más de dos horas de rock and roll, la actuación finaliza y los asistentes se marchan con la sensación de haber asistido a un acontecimiento único.


La gira pasa después por Filadelfia y Pistburg y llegan a Nueva York. Los cierto es que Nueva York el escenario más difícil, pero los Rolling habrían llenado el Madison Square Garden durante un año si hubieran querido, asegura el relato recogido en 'Viajando con los Rolling Stones'.


Era el último concierto y era en Nueva York, y querían hacer algo especial. Primero pensaron en meter un elefante en el escenario, pero las autoridades se lo prohibieron. Después apostaron por lanzar pollos vivos al público, tampoco se lo permitieron. Así que todo quedó en una batalla de tartas; no en vano el concierto final coincidía con el cumpleaños de Mike Jagger; su 29 cumpleaños. "Si uno es Mike Jagger celebra su cumpleaños ante 20.000 personas".


La gira concluye con la interpretación de ‘Street Fighthing Man’. La fiesta final hizo recapacitar a los ‘Stones’. La gente que acudía a estas celebraciones no era la que hacía horas y horas de fila para conseguir una entrada; siquiera la que compraba los discos. "Al final, Nueva York había sido un acto social, con gente que quiere exhibirse".... pero la 'Stones Touring Party' fue inolvidable.

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