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{CULTURA / MúSICA}

40 años de la 'Stone Touring Party', una gira de leyenda (I)

Los 'Rolling Stone' recorrieron Estados Unidos en dos meses

Hace cuarenta años, en junio y julio de 1974, los Rolling Stones consiguieron elevar a la categoría de mito el lema ‘sexo, drogas y rock and roll’. Fue durante su segunda gira por Estados Unidos. Se denominó: ‘Stones Touring Party’. Sesenta ciudades, doblando actuación diaria en alguna de ellas.


Si permites que un periodista  recorra contigo 60 ciudades con acceso ilimitado a todos y cada uno de los rincones de la gira, lo más probable es que ésta se convierta en mítica”. Así fue. Quizá no era el objetivo principal de Jagger, Richards, Watts, Taylor y Wyman, pero pecaron de ingenuos o no valoraron cuál podía ser la repercusión de la gira del grupo más significativo y atractivo del momento. Y es que cada paso de los ‘Stone’ y cada acción de todos y cada uno de los miembros del equipo que trabajaron en la gira –desde el iluminador al médico- quedó reflejado en una película y, sobre todo, en el libro ‘Viajando con los Rolling Stones’, escrito por Robert Greenfield.


Greenfield tuvo acceso ilimitado a cualquiera de los lugares en los que sucedió algo reseñable durante los dos meses que duró la ‘Stones Touring Party’. Conciertos, ensayos, fiestas, desplazamientos de ciudad en ciudad, la vida en los hoteles, desencuentros con la Policía y también a los momentos de discusión, de enfado y diferencias entre los miembros del grupo. ‘Viajando con los Rolling Stones’ es la historia de lo que algunos han calificado como el mayor acontencimiento de los años setenta. El libro de Greenfield habla de música, pero también y mucho de drogas, fans, groupies y de cómo el rock and roll fue aceptado en sociedad a través de la presencia en la gira de Truman Capote, la princesa Radziwill, Hugh Hefner, Terry Southern, Andy Warhol o la fotógrafa Annie Leibovitz.


La ‘Stones Touring Party’ tuvo su origen en el éxito de ‘Exile on Main Street’ (1972), para la mayoría de los críticos el mejor trabajo de los Rolling Stones. Las emisoras de radio prácticamente no pinchaban otra música y aun así sus teléfonos se colapsaban con las llamadas que pedían más canciones de Jagger y compañía. ‘Exile on Main Street’ ofrece rock and roll, country, blues, pero también rockabilly, boogie-woogie, jazzy gospel; habla de los temas de los ‘Stones’… sexo, drogas y rock and roll, pero también introduce algunos temas de carácter inconformista. En 2003, la revista ‘Rolling Stone colocó el álbum en el número 7 entre los 500 mejores discos de todos los tiempos.

El grupo se planteó –esencialmente Jagger, quien según Greenfield, era quien se ocupaba de todos los detalles ya fueran económicos o estéticos- que la ‘Stones Touring Party fuera una gira profesional en su desarrollo, frente a la improvisación que había presidido su anterior visita a los Estados Unidos. Además, aún no habían logrado olvidar los incidentes del concierto de Altamon, cuando los Ángeles del Infierno –contratados como seguridad para la actuación- acabaron con la vida de un joven que había subido al escenario.


La seguridad se convirtió en un elemento prioritario durante la gira de 1974. Los ‘Stones’ llevaron desde el primer día su propio equipo de protección; guardaespaldas privados en los conciertos y fuera de ellos.
Al temor a lo que pudiera sucederles durante las actuaciones, se unía la situación social existente en Estados Unidos. Disturbios en la mayoría de las ciudades, enfrentamientos entre la Policía y jóvenes. Muchos alcaldes y gobernadores creían que la presencia de los 'Rolling Stones' en sus estados era la mecha que prendería el polvorín y lanzaban a la Policía en acciones de prevención, poniéndose la venda antes de que se produjera; y muchas veces siquiera se producía.


Lo cierto es –tal y como relata Greenfield- que en la mayoría de las ciudades por las que pasó la ‘Stones Touring Party’, la gente hizo fila durante toda la noche para conseguir una entrada para el concierto; esperas de hasta 23 horas. Algo que ocurría por primera vez. Cuando se abrían las puertas del recinto, horas antes del inicio del espectáculo, se producía la estampida, era algo así a lo que sucede hoy en día en el comienzo de las rebajas en unos grandes almacenes.


Tras el éxito que les acompañaba y que se acrecentó con la publicación de ‘Exile on Main Street’, cada uno de los miembros del grupo llevaba una vida independiente; así que la reunión para comenzar los ensayos de la gira les devolvió ell espíritu de grupo.

 

Greenfield en sus notas  del viaje con los Rolling Stones destaca como es Mike Jagger quien se encarga de tomar las decisiones relacionadas con la estética de la actuación, especialmente el escenario. Los ‘Stones’ dieron un paso adelante y convirtieron el escenario en parte del espectáculo musical. Grandes camiones con grúas elevadoras, serpientes que echaban fuego por la boca, seis micrófonos, escenario de 18 pies altura y un espejo en el techo con un ángulo de reflexión que iluminaba al grupo durante la actuación.


Incluso, Jagger trató de que los conciertos se retransmitieran a través de un circuito cerrado televisión en las ciudades por las que no pasaba el tour para que sus fans pudieran ver los conciertos. Robert Greenfield lo deja claro en su libro: “ya tenían la gira profesional que querían”.


Y además querían que su gira fuera recordada. Los Rolling Stones grabaron una película –nunca se proyecto públicamente- que recogía cada instante durante los dos meses que permanecieron en ruta. Así que el documental hizo que, junto a la presencia de Greenfield, la gira no se hubiera convertido en mítica; más aún teniendo en cuenta que Jagger, Richards y compañía generaban historia tras historia y a cada cual más memorable. Extraordinarios conciertos de rock and roll y extraordinarias fiestas después.


Los ‘Stones’ pretendían obtener la máxima repercusión, así que contrataron una empresa de relaciones con la prensa. Greenfield explica en su relato que el grupo quería mantener la atención durante los dos meses que duraba la gira, con especial interés en el concierto final en Nueva York. Los ‘Stones’ querían las portadas de LIFE, TIME, NEWSWEEK, ESQUIRE y ROLLING STONE. La mayoría de las publicaciones nacionales enviaron a sus mejores reporteros en un momento u otro de la gira.


Los conciertos comienzan al ritmo de ‘Brown Sugar’, ‘Bitch’ y ‘Midnigt Rambler’. "Eran conciertos clásicos de rock and roll y blues; Muddy Watters, Bad Diddley y Chuck Berry", recuerda Greenfield. Finalizan la actuación con ‘Street Fighting Man’.


Tras cada exitoso concierto, las habitaciones de los ‘Stones’ –en especial la de Keith Richards- se llenaban de “amigos” (Greenfield habla de amigos entre comillas). En ocasiones eran músicos locales que querían conocer a las estrellas, en otras fans, y "en otras los 'amigos' destacaban por proporcionar originales y novedosos productos orientales que se podían fumar o inhalar".

 

El autor de ‘Viajando con los Rolling Stones’ recuerda que el éxito del grupo fue desbordante. En los hoteles había cientos de chicas que querían acercarse a Jagger, Richards, Watts, Taylor y Wayman. Robert Greenfield recuerda que un miembro del equipo comentaba: “Cuando vienen 35 chicas a joder con los Rolling después de un concierto y sólo hay cinco Rolling… pues a todo el que trabajaba en la gira le puede tocar una chica; así que todos sólo hablábamos de los Rolling y sólo pensábamos en lo Rolling”.

Los conciertos son, aunque con algún altibajos, un continuo triunfo; están convirtiéndose en unos de los artistas más grandes de todos los tiempos. Se calcula que hasta la fecha (2011) habrán vendido 250 millones de discos. Los críticos lo tienen claro ya en 1972: “Gustan porque son blancos que hacen música negra. Todos los comprenden negros y blancos; tienen las raíces del blues”.


Las letras de los temas de los ‘Stones’ son directas, descaradas y en muchas ocasiones  polémicas. Durante la gira por Estados Unidos en más de una ocasión se produjeron movimientos contrarios acompañados de lemas como ‘Más Biblia y menos Rolling Stones’.


El ritmo de la gira fue frenético. En una entrevista -recuerda Greenfield- le preguntaron a Mike Jagger: “¿Cómo puedes arreglártelas para controlar la cabeza?”. “No puedo”, fue su respuesta.


Las fiestas posconcierto pasaron a ser legendarias. Chicas y drogas. Como dijo un integrante del equipo técnico de la gira: “Pagar por sexo es algo que los rockeros no suelen hacer. Llega un momento  en que los conciertos llegan a ser interrupciones entre fiestas". Spoonful

 

'Stone Touring Party' segunda parte.


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