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{CULTURA / MúSICA}

'Loveless', MBV en busca del sonido perfecto

El mítico disco de My Bloody Valentine ha sido reeditado 20 años después

Antes que el britpop fue el shoegazing. Antes que Oasis, Blur o Suede, fueron My Bloody Valentine y en 1991 su disco ‘Loveless’, para muchos una leyenda entre las composiciones rock. ¿Leyenda? Bueno, si hay quien asegura que la vida es como una leyenda y que no importa que sea larga, sino que esté bien narrada… la aventura musical de MBV y de su segundo trabajo discográfico encajan como Excalibur en la roca.


Estamos en 1991. Mientras Estados Unidos comienza la primera guerra del Golfo; Tim Berners-Lee presenta el navegador para internet y fallecen Serge Gainsbour y Miles Davis, My Bloody Valentine permanecen encerrados en el estudio de grabación. Persiguen el disco perfecto. Al menos, su  líder, Kevin Shields, lo hace. Pero ya se sabe, la perfección no se obtiene cuando no hay nada que añadir, sino cuando no hay nada más que conseguir y ‘Loveless’ –su disco perfecto- tuvo como consecuencia para MBV también el final perfecto, su tormenta perfecta.


El segundo disco de MBV es electricidad, melodías, unas pizcas de psicoledlia –no en vano Shields reconoce la influencia del escritor Terence McKema- y quebradizas voces femeninas, para completar once temas, que para muchos se convirtieron en una obra maestra. Ahora, veinte años después, ‘Loveless’ regresa a las tiendas reeditado, ofreciendo una nueva oportunidad a quienes la desperdiciaron en su día para escuchar ‘Come in alone’, ‘Sometimes’, ‘Only Shallow’ o ‘To here knows When’.


Quienes lo han probado juran que continúa siendo fascinante, que mantiene la capacidad de sorprender con la que llamó a la puerta hace un par de décadas y también el esplendor musical de sus canciones.

 

La música de MBV se define desde sus guitarras ruidosas y a la vez melódicas –retroalimentadas-, desde la intercalación de infinidad de efectos y la capacidad de crear ambientes especiales a través de letras oscuras y melancólicas. ¿Influencias? Kevin Shields nunca las ha ocultado; todo lo contrario… ‘Jesus and Mary Chain’, ‘The Velvet Underground’, ‘Cocteau Twins’ o Brian Eno. Ya en su primer disco MVB –nombre entresacado del título de una película de terror- se situaron en la pista la historia de rock independiente. La critica los valoraba por arriesgarse a presentar algo nuevo, algo extremadamente complicado y con un sonido único.

 

Pero el proceso creativo de ‘Loveless’ no fue sencillo; la búsqueda de la perfección nunca lo es. La grabación no tuvo nada que ver con un disco normal. Para empezar invirtieron 200.000 libras, tanto como Nirvana en ‘Nervermind’. Para terminar, permanecieron en el estudio más de año y medio, experimentaron con cada tema y contrataron –cuentan- a catorce ingenieros de sonido. Creations Records, la discográfica, bordeo la quiebra y la relación entre los integrantes de la formación se deterioró paulatinamente.
Las críticas fueron elogiosas. “Obra maestra del indienoise”; “Uno de los mejores discos de los 90”, con alguna reticencia a sus conciertos en los que fueron acusados de “hacer ruido extremo”, mientras sus seguidores  aseguraban que “después de 30 segundos de directo comienza a sentirse la adenalina”. En ocasiones daban rienda suelta a su afán experimentador durante los propios conciertos con diversas versiones de ‘You made me Realize’, que llegaban a prolongar durante treinta minutos.


‘Loveless’ satisfizo el objetivo; consiguieron un sonido único. Pero también agotaron la fuerza creativa de MBV y de Kevin Shields. Les sucedió como a otros tantos genios, fueron incapaces de superar su mejor éxito. Shieds después colaboró con otros grupos y dejó su sello en la banda sonora de ‘Lost in Traslation’, la película de Sofia Coppola.


Las promesas de regreso del grupo dublinés nunca se han cumplido.Sobre el escenario, MBV fijaban la mirada en el suelo, sin mantener contacto visual con sus seguidores. Era el shoegazing; antes del britpop, antes de Oasis y de Blur./Javi Muro

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