5855
{CULTURA / LIBROS}
'Veintidós cuentos picantes', de Félix María Samaniego
Pepitas de Calabaza recupera las narraciones 'éroticas, jocosas y deslenguadas' del fabulista
La editorial Pepitas de Calabaza ha reunido en un nuevo volumen una selección de narraciones “eróticas, jocosas y deslenguadas”, tal y como reza su presentación, obra del “ilustre y libertino” escritor Félix María Samaniego. El autor, más conocido por sus 157 fábulas, al estilo de Esopo, Fedro o La Fontaine, ofrece en estos ‘Veintidós cuentos picantes’, “gracia, naturalidad, colorido y algo de sal gorda”.
Desde la editorial riojana han recurrido a Marcelino Menéndes y Pelayo y a la ‘Historia de los heterodoxos españoles, Libro VI’, para ubicar el contexto en que fueron escritos estos relatos. “Samaniego, sobrino del Conde de Peñaflorida y uno de los fundadores de la Sociedad Económica Vascongada, se había educado en Francia. […] Pero no era propagandista, y se contentó con ser poeta licencioso al modo de La Fontaine, pues sabida cosa es que los fabulistas, como todos los moralistas laicos, han solido ser gente de muy dudosa moralidad. Compuso, pues, Samaniego, aparte de sus fábulas, una copiosa colección de cuentos verdes, que algunos de sus amigos más graves (mentira parecería si no conociéramos aquel siglo) le excitaban a publicar, y que todavía corren manuscritos o en boca de la gente por tierras de Álava y La Rioja”.
Félix María Samaniego Zabala nació en la localidad alavesa de Laguardia en 1745 y falleció en agosto de 1801, a la edad de 56 años. Era de ascendencia noble y adinerada lo que le permitió dedicar su vida a la formación y el estudio, que desarrollo en Francia. Fue en la Sociedad Vascongada de Amigos del País donde leyó sus primeras fábulas, cuya primera colección se publicó en 1781.
Aseguran que de su educación francesa provenía su entusiasmo por los enciclopeditas y quizá también, su afición a la crítica mordaz sobre temas políticos y religiosos. Estudiosos de su obra apuntan que sus escritos más subidos de tono señalan el estilo de las fábulas de Jean de la Fontaine. Precisamente por estos escritos –como los recogidos en la edición que ahora presenta Pepitas de Calabaza- y algunos otros de corte anticlerical, Samaniego sufrió diversos encontronazos con la autoridad. Cuentan que el Tribunal de Logroño trató de confinarlo en un convento, tras considerar licenciosa parte de su obra. La sentencia de culpabilidad le enviaba confinado a un claustro en Portugalete, de la que sólo le libró la intervención de algunos de sus influyentes amigos.
La nueva edición de los textos de Samaniego ha corrido a cargo de Alfonso Martínez Galilea y las ilustraciones que acompañan cada cuento son obra de Javier Jubera García. Los responsables de Pepitas de Calabaza describen el volumen de “lectura fresca y acalorada a la par que saludable”. ¿Qué quiénes son los protagonistas de estas veintidós narraciones? Frailes, monjas, viudas, malmaridadas y algún obispo.
Puedes disfrutar en SPOONFUL de ‘El voto de los Benitos’, una de las narraciones de Samaniego incluidas en ‘Veintidós cuentos picantes’, cedida por Pepitas de Calabaza (en la galería de imágenes de la noticia)./Javi Muro




LO MÁS LEIDO
Suscripción a la Newsletter 