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{CULTURA / LIBROS}

'Es una novela que cuenta verdad, mucha verdad'

'Bajo la piel' es el nuevo trabajo de la escritora Raquel Villar

Raquel Villar ha decidido sumergirse en la novela negra. La escritora logroñesa convera con SPOONFUL sobre los entresijos de su última obra, 'Bajo la Piel'. Con una trama intrigante y personajes complejos, la novela se aventura en los oscuros rincones de la sociedad, abordando temas delicados como la trata de menores, la salud mental y la lucha contra el alcoholismo. Raquel Villar comparte con nosotros qué le inspira, sus retos y el proceso de dar vida a una obra con la que desafía las expectativas del género./Javi Muro

 

SPOONFUL.- ‘Bajo la Piel’ comienza con una escena impactante y misteriosa. ¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Bueno, la novela estaba destinada a existir porque El último cajón, mi anterior novela, también de genero negro, acabó con final abierto, así que 'Bajo la piel' es de esas novelas que antes de nacer ya existía. Sí que es cierto que la trama principal es completamente nueva, y varias de las subtramas que entrelaza también, pero la verdad es que fueron fluyendo de manera muy natural. Ahora la leo y me parece bastante sorprendente que algo con ese nivel de complejidad surgiera de manera sencilla… ¡Pero así fue! Y no sé decirte cómo.

 

S.- ¿Qué cuenta ‘Bajo la piel’?

Siempre digo que 'Bajo la piel' es una novela negra con muchos grises. Se desarrolla sobre distintos escenarios sociales, a través de la vida de cuatro personajes principales nuevos, que son hermanos, y de otros personajes de los que no quiero hablar mucho porque desvelaría parte del encanto de la novela. Utilicé un mecanismo habitual en el género, iniciando el relato con la aparición de un cadáver localizado en un entorno y unas circunstancias peculiares, y a partir de ahí fui tirando del hilo. Es una novela que cuenta verdad, mucha verdad. Lo demás, tendréis que leerlo para descubrirlo.

 

S.- La novela aborda temas profundos y variados como la trata de menores, problemas mentales, el alcoholismo, el racismo, la homosexualidad. Abordar temas sociales forma parte de tu narrativa ¿Cuál fue tu motivación, en esta ocasión, para explorar estas temáticas y cómo crees que contribuyen al desarrollo de la historia?

Buff…Esta vez son tantas que podría estar hablando mucho rato de dónde surgió cada una de ellas. Algunas son personales, otras no tanto, pero al final todas confluyen en la necesidad de buscar respuestas a preguntas que me hago relacionadas con cómo funciona este mundo, a nivel social sobre todo. De cosas que veo que no me gustan, o no entiendo, pero tampoco sé qué solución tienen. Y creo que la palabra es una herramienta con un poder extraordinario para reivindicar o visibilizar todos estos temas.

 

S.- Los protagonistas de la novela son complejos y abordan situaciones inciertas. ¿Cómo desarrollaste la complejidad de estos personajes? 

Con mucho trabajo. Con los años he aprendido que si quieres crear bien a un personaje, tienes que darle vida. Quizás en ningún momento de la novela hables de qué estudios tiene, qué idiomas habla o cuál es su estilo de música favorito, pero tú lo sabes. Tú tienes que saberlo, y eso requiere de tiempo y de mucho, mucho trabajo. Crear personajes lo más reales posibles me ha ayudado a crear personajes complejos y muy diferentes los unos de los otros. Sigo trabajando en ello, de todas formas…¡Es difícil!

S.- La trama explora distintos escenarios sociales y emocionales. ¿Cómo te adentraste en estas realidades para abordar temas tan delicados?

Formando parte de ellas. Creo que no hay otro camino más auténtico. Y escuchando mucho a la gente. Como te decía, Bajo la piel es una novela que podrá tener defectos, pero es verdad, en su más pura esencia. Para escribir sobre la cultura gitana y crear personajes gitanos he convivido antes con ellos, por ejemplo. Para trasladar un mensaje sobre la homosexualidad he escuchado lo que las personas homosexuales que conozco opinan y cómo se sienten ante determinadas situaciones. Para hablar sobre enfermedades mentales me he relacionado con personas que las tienen. Para crear un tatuador, he conocido tatuadores, me he tatuado y he hablado con ellos sobre la profesión. Para crear un personaje que tiene problemas con el alcohol me he relacionado con personas que los tienen. Para crear policías, además de conocer policías, he utilizado cuestionarios anónimos para informarme sobre cuestiones más personales. Para trasladar el sentimiento del duelo tras la muerte a mis personajes, he utilizado mi propia experiencia de vida y la de personas cercanas a mí…Quizás esto último haya sido lo más difícil. Pero estoy contenta con el resultado. Ha merecido la pena.

 

S.- La novela presenta una trama policiaca que promete mantener a los lectores enganchados. ¿Cómo equilibraste la intriga policiaca con los temas más profundos de la historia?

No tengo ni idea. Creo que es algo que uno aprende a hacer con los años. Con mi primera novela probablemente no existía ese equilibrio. Es el noveno libro que me publican, creo que algo habré aprendido. La verdad es que si te soy honesta, creo que es uno de los aspectos en los que más he mejorado. Ahora soy más organizada, utilizo una cartulina gigante donde creo un mapa mental y una escaleta de capítulos, y también soy mucho más quirúrgica que antes escribiendo. Me cuesta menos tachar, cortar, reestructurar, eliminar cosas…Y eso me facilita mucho el encontrar el equilibrio.

 

S.- ¿Has encontrado en la novela negra, policiaca, o el thriller, tu acomodo narrativo?

Bueno, tengo que decir que yo soy poeta, o poetisa, que nunca tengo claro cómo decirlo. Es lo que me nace natural de dentro, desde niña. La novela negra es un género en el que ya me siento cómoda, sí. Por eso voy a dejarlo. Creo que cuando acabe la novela que estoy escribiendo ahora, que también es de este género, cambiaré. Siempre he pensado que un escritor no debe acomodarse si quiere seguir creciendo. Y creo que empiezo a hacerlo. He tenido que documentarme y formarme bastante para escribir novela policiaca, pero ahora que la manejo con más soltura, me gustaría probar a retarme con mecanismos de otro estilo. 

S.- La frase "Los monstruos también necesitan que alguien les cure las heridas" es poderosa. ¿Qué mensaje esperas transmitir a través de esta idea y cómo se relaciona con la trama general de la novela?

Es una frase muy libre, me gustaría que cada lector la interpretara a su manera. El significado que tiene para mí, es que siempre debe haber esperanza frente al mal del ser humano. Una persona con una enfermedad mental, o una persona que está pasando por una situación emocional que la lleva al límite, es capaz de cometer verdaderas atrocidades, y eso hace que nos alejemos de la noción de que en su esencia, sigue siendo un ser humano. Y que en ocasiones, con ayuda, puede salir del pozo donde se ha metido. Castigar o quitar del medio no siempre es la solución más acertada. Me parece mediocre y simplista reducirlo a eso. Hay quienes merecen segundas oportunidades, y quienes no merecían ni la primera que tuvieron. Pero entrar a valorar y juzgar esto es tremendamente complicado, claro. 

 

S.- ¿Enfrentaste algún desafío particular durante la escritura de ‘Bajo la Piel’ diferente a tus anteriores novelas? 

¡Muchos! Pero el primero que me viene a la cabeza es el de manejar un personaje muerto desde el inicio de la novela como si estuviera vivo. Vivo en el sentido de que no perdiera fuerza, que no fuera un recuerdo sino alguien presente, alguien que dio su vida por algo importante. Cuando Alberto, el diseñador de la portada, leyó la novela, me comentó su idea de reflejar en ella precisamente a ese personaje, porque le parecía que tenía mucha fuerza y que transmitía un mensaje importante. Aquello me sorprendió y me emocionó, fue como…¡Vaya! Parece que lo he conseguido.

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