2030
{CULTURA / LIBROS}
'El sol brilla por la noche en Cachemira', Andrés Pascual nos guía por su novela
El escritor presenta, de su puño y letra, las claves de un viaje al infierno que será un paraíso
Tras el éxito de sus anteriores obras -'El haiku de las palabras perdidas', 'El guardián de la flor de loto' y 'El compositor de tormentas'-, que han llamado ya la atención de 300.000 lectores y están siendo traducidas a ocho idiomas, el abogado y escritor riojano Andrés Pascual presenta ahora una bella y sobrecogedora fábula, que desborda esperanza. Según proclama la editorial Planeta, es “el libro que necesitamos leer cuando pensamos que todo está perdido”.
El argumento no puede ser más sugerente: Un ejecutivo llamado David Sandman se incorpora al equipo de observadores desplegado por Naciones Unidas en Cachemira, una región del Himalaya inmersa en una guerra eterna. Torturado por un drama familiar, David busca huir de todo para liberarse del dolor. Allí conocerá a Aurore, una joven enfermera militar con la que iniciará una intensa relación. Dos náufragos en mitad de un océano de enseñanzas milenarias que encierran el secreto para alcanzar la paz y la felicidad.
El propio autor, Andrés Pascual, nos apunta las claves de 'El sol brilla por la noche en Cachemira'.
LA NOVELA:
Versa sobre un observador de Naciones Unidas que acaba de sufrir un atentado en Cachemira y una enfermera militar, que se encuentran en un hospital de campaña. Él no puede moverse porque tiene la columna partida por la mitad, pero algo ha cambiado en su interior. Dice algo así como: “Mi cuerpo yace inmóvil, pero noto como si mi alma… volase libre”. Ese es el principio de una larga y única noche en la que, bajo el silbar de las balas, ambos hablan de sus respectivas vidas: de sus alegrías, sus penas, sus victorias, sus fracasos, sus sueños, sus frustraciones, sus temores… En definitiva, de todas las pequeñas piezas que componen el mosaico de la vida.Quizá por eso, como alguien ha dicho, es “El libro que necesitamos leer cuando pensamos que todo está perdido”.Y es que, para cambiar el mundo por fuera, primero hemos de cambiar nosotros por dentro.
LOS PERSONAJES:
¿Por qué nos sentimos tan identificados con la pareja protagonista? Ellos viven una situación extrema, alejada de nuestra realidad cotidiana, sitiados por la guerrilla radical en un hospital de campaña de Cachemira… Hay dos motivos para que esto ocurra. Primero porque todos nos sentimos sitiados en algún momento de nuestras vidas, encerrados en nuestras propias cárceles, incapaces de vislumbrar una salida posible a nuestros problemas y encrucijadas.Y, además, porque en mitad de esa situación tan demencial, lo que de verdad preocupa a los protagonistas es estar en paz consigo mismos y obtener respuestas para las mismas preguntas que todos nos formulamos en nuestro día a día: ¿Puedo ser feliz? ¿Merezco ser feliz? ¿Soy culpable o soy víctima de las cosas malas que me ocurren? ¿Cómo puedo encarar sin miedo la pérdida y la muerte?
EL ESCENARIO:
Cachemira era, sin ninguna duda, el escenario ideal para narrar esta historia. Tuve la suerte de viajar allí hace unos cuantos años. Primero recorrí en jeep la línea de control demarcada por Naciones Unidas, aprovechando una tregua de los ejércitos que se la disputan desde hace medio siglo, y después recorrí en moto los templos de las montañas. Y si hay algo que recuerdo es que en cada uno de los kilómetros recorridos se respiraba la magia de todas las tradiciones espirituales que allí confluyen. Era como una inmensa burbuja de energía. Incluso cuando estabas rodeado de soldados –armados con sus fusiles de asalto- parecía sonar a lo lejos una voz emergida de la tierra, que surcaba las laderas nevadas y te daba consejos,allí, tan cerca del cielo.
EL SOL (LA LUZ) COMO METÁFORA:
El sol es el verdadero protagonista de esta historia.¡Pero no es un sol cualquiera! Es un extraño sol nocturno que se le aparece a David Sandman en su peor momento y que le ilumina un sinfín de nuevos senderos por recorrer; le muestra una visión de su propia vida que nunca había contemplado… De la vida en general. En un momento u otro, todos pasamos por momentos oscuros en los que, como David, necesitamos un poco de luz, un sol que nos marque nuevos caminos. Y yo espero que este libro proporcione a aquellos que se sientan faltos de alternativas al menos un pequeño rayo. Que sea como una nueva ventana por la que asomarse y, por primera vez en mucho tiempo, respirar hondo y ver las cosas de otro modo.
ENCONTRAR LA PAZ:
En la novela encontramos a dos personajes destrozados por distintas razones que si han viajado a Cachemira, uno de los rincones más inaccesibles del planeta, ha sido para huir de sí mismos, porque están aterrorizados ante el hecho de encararse a sus propios conflictos.Y lo que me parece más bonito del libro, y al tiempo lo paradójico, es que ese lugar que parecía un infierno se terminará convirtiendo en un paraíso a la medida de los dos. Juntos irán tomando conciencia de que escapar no es la solución. Juntos reúnen el coraje suficiente para plantearse preguntas: ¿qué me ocurre? ¿cuál es la verdadera razón de mi sufrimiento? Y juntos serán capaces de encontrar la paz, incluso en mitad de una guerra. ¿Es eso posible? Pues sí, porque el verdadero infierno y el verdadero cielo están dentro de nosotros.
LA MÚSICA:
La novela cuenta además con banda sonora propia.Sobre todo hay una canción que suena durante toda la noche en la que transcurre la trama, que es Paradise, de Coldplay. La verdad es que me encanta el grupo y la letra parecía escrita para mis personajes.Y también suena en algún momento Gabriel, una increíble canción con un toque chill-out que es muy importante para mí. Fue la melodía de mi primera novela, El guardián de la flor de loto, y, en definitiva, la canción que abandera esta expedición por el universo de la literatura que se prolonga y prolonga. Cada vez que pierdo el Norte, sólo tengo que pulsar el play y sin querer ya estoy escribiendo de nuevo, hechizado por sus notas y silencios…
EL GÉRMEN:
Cuando me dicen ¡qué poco te ha costado escribir esta novela! Yo contesto: ¡Pero si me ha costado 43 años! Y es que en cada página he tratado de verter todo lo aprendido en el viaje de la vida:en los viajes físicos… en los literarios… y también en los interiores, ya que al final, el viaje más apasionante de todos es el que tarde o temprano hemos de hacer hacia el interior de nosotros mismos. Lo mejor de todo es que en esta aventura me he sentido muy acompañado.He sorbido cual vampiro las vivencias y la sabiduría de algunos buenos amigos,y en todo momento me han llevado de la mano los grandes maestros de Oriente y Occidente: Tagore, el yogui Miralepa, Paulo Coelho, Jorge Bucay… Les estoy sumamente agradecido./Andrés Pascual
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