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{CULTURA / FOTOGRAFíA}
'The Black Hole', objetivo nuclear
Janire Nájera expone retratos de artilugios del Laboratorio de Los Álamos, en Mujeres en el Arte
Los teléfonos arrancados de sus conexiones fijas aparecen apilados en cajas de embalaje. Perdida su utilidad, alguien decidió que había que hacerlos desaparecer tras ser testigos de un sinfín de conversaciones y secretos inconfesables. ‘Dar un paseo’, dicen los agentes encubiertos cuando se trata de personas, al menos en las películas. Al lado de los auriculares años sesenta, otra imagen muestra un par de maletines sospechosos. Uno cerrado, un velo de extraño polvo cubre parcialmente las letras inscritas en su cubierta; el otro abierto, contiene un artilugio que, sin duda, activado no puede deparar nada bueno. Las fotografías de Janire Nájera retratan el rostro de la industria bélica a través de una colección de artefactos que aislados y desconectados pierden parte de su capacidad destructiva. Con sus imágenes, Janine resta a la maquinaria mortífera capacidad de crear terror. Una labor que da continuidad, de alguna manera, a la iniciada por Ed Grothus.
¿Qué quién es Ed Grothus? Grothus trabajaba en los años cincuenta en el Laboratorio Nacional de Los Álamos (Nuevo México), una institución creada bajo estricto secretismo por el Gobierno Norteamericano para desarrollar el proyecto Manhattan. Es decir, para diseñar las bombas atómicas que fueron arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Fue entonces, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Ed Grothus desilusionado con su Gobierno abandonó su trabajo en el Laboratorio de Los Álamos. Inició desde ese momento una labor de concienciación sobre los peligros de la energía nuclear y del almacenamiento de sus residuos. Al mismo tiempo comenzó a adquirir los artefactos que el Laboratorio de pruebas nucleares sacaba a subasta una vez calificados de obsoletos o fallidos. Esos objetos los puso a la venta en una tienda que todos los lugareños conocían como The Black Hole, porque lo que allí entraba nunca salía.
Ahora,‘The Black Hole’, la exposición fotográfica que acoge la sala del Ayuntamiento de Logroño, dentro del certamen Mujeres en el Arte en La Rioja- recoge una extraordinaria serie de imágenes que plasman una selección de aquellos artilugios almacenados por Grothus en su establecimiento de Los Álamos. Reconoce la fotógrafa –bilbaína de nacimiento, riojana de adopción- la sensación de asombro que le produjo la primera visita a la tienda de reciclaje The Black Hole, “… la primera, la segunda, la tercera, la cuarta; aún hoy el recuerdo me produce una extrema fascinación”.
Los proyectos de Janiere Nájera tienen carácter documental y multidisciplinar, no le vale con realizar una serie de buenas fotografías sino que necesita algo más. “Quiero contar historias”. Una intencionalidad relacionada con su formación como periodista y fotógrafa documental. Eso es ‘The Black Hole’, una gran historia que merece la pena ser contada, al igual que lo fueron sus trabajos anteriores como los relacionados con la desigualdad o ‘Un paseo guiado a través del desastre’, para el que se desplazó a Chernobyl.
Janire se encontraba trabajando cerca de Los Álamos cuando le hablaron de The Black Hole’. La gente que conoció durante su estancia allí le animaba a conocer quella tienda de reciclaje de objetos procedentes de la industria nuclear. Se acercó en varias ocasiones, pero encontró el local cerrado. En septiembre de 2012 leyó en ‘Los Álamos Monitor’, el periódico local, que The Black Hole cerraba sus puertas definitivamente. Ed Grothus había fallecido tres años antes a la edad de 85 años y su familia echaba el cerrojo al establecimiento.
La fotógrafa riojana contacto con la familia de Ed y consiguió que le permitieran tener un acceso total al almacén durante la última semana en que iba a permanecer abierto. Janine se encontró un maremágnum de extraños artefactos propios de una película de ciencia ficción de serie B apilados unos sobre otros, creando montañas ya inofensivas. Objetos ideados con vistas a una hecatombe nuclear que habían perdido su matiz mortal. “Pude recorrer –describe- aquellos pasillos abarrotados de reliquias de la Guerra Fría y fotografiar los objetos que me llamaban la atención, al tiempo que fui informándome de cuál era su cometido dentro de la industria nuclear”. Janire decidió fotografías aquellos artefactos fuera de aquel entorno laberíntico, retratándolos ante diferentes fondos, "dejando así un espacio abierto a la imaginación de quien los observa”.
Unos focos siameses surgen de un cajón portátil, mientras lo que pudieran ser gorros protectores con simpáticas antenas fabricados, sin duda, con algún material extraterrestre, se apilan como si fueran una matrioska rusa -¡Con perdón!-, al lado, las bombonas de nitrógeno líquido refrigerado comparten espacio expositivo con una colección de válvulas situadas sobre el globo terráqueo a modo de banderitas de posición, bajo un letrero que reza ‘One bomb is too many’. En las imágenes los bidones de residuos parecen temblar y un microscopio de múltiples ojos es la prueba de que la energía nuclear puede provocar mutaciones. Los medidores Ultra Aire Filter presentan agujas que tiritan. En una de las fotografías, la etiqueta de una botella revela un hongo nuclear, agua explosiva. Es la ironía con la que Janire Nájera ha abordado el proyecto ‘The Black Hole’, pero también es una reflexión sobre la relación entre tecnología y decadencia, y sobre la energía nuclear y el activismo y la conciencia social de Ed Grothus. Por la sala de exposiciones se escucha si prestas atención... "si quienes tienen que hacerlo no lo denuncian, alguien tendrá que hacerlo…" Un “ring, ring, ring” insistente suena desde un rincón no identificable… Teléfono rojo, volamos hacía Moscú…/Javi Muro
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