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{CULTURA / EXPOSICIONES}

Dali retoma a Goya, el viaje de la crítica al surrealismo

La Sala Amós Salvador acoge la exposición 'Dalí sueña los caprichos de Goya'

  El Capricho número 42 de Goya muestra a dos hombres cargando sobre sus espaldas sendos burros. Ironiza el pintor aragonés sobre los poderosos y cómo se aprovechan de menesterosos y trabajadores. Cuando Dalí sueña los Caprichos de Goya invita a contemplar sueños proyectados sobre visiones anteriores; sueños en color que despiertan de un letargo de casi dos siglos a aquellos que dormitaban en blanco y negro. El genio catalán jugó a adentrarse en aquellos grabados e incorporarlos a su mirada.


La Sala Amós Salvador de Logroño acoge ahora ‘Dalí sueña los caprichos de Goya’, una exposición que descubre cómo Salvador Dalí retomó la obra de Francisco de Goya y la reinterpretó. Asegura la comisaria de la muestra, Lola Durán, que para comprender el dibujo añadido por Dalí, su revisión de los grabados, es preciso conocer Los Caprichos, sus motivaciones, y a su autor original. Así, Durán califica a Goya de pionero de la modernidad, “en cuanto a técnica pictórica y, especialmente, en lo que respecta al concepto: subjetividad, irracionalidad, onirismo, sátira, crueldad, violencia o expresividad, son algunas de las claves precursoras del arte del siglo XX”. Es decir, los Caprichos sitúan a Goya como referencia e influencia del arte contemporáneo. El maestro aragonés reconocido como el primer pintor moderno.

 

En los Caprichos de Goya son protagonistas desde los vicios de las clases más distinguidas hasta las personas de vida más airada. “Todos aparecen ridiculizados -enumera Jesús María González de Zárate-, avaros, lascivos, cobardes, fanfarrones, médicos ignorantes, viejas locas, vagos haraganes, viejos verdes, prostitutas, hipócritas, y toda clase de ociosos, pícaros y necios”. Goya como un Dante del pincel retratando la comedia humana. Goya creando un inframundo de personajes de los que se sirve para reflejar lo satírico y macabro de la España en la que vivía.
Recuerda Lola Duran que “Goya rompió con cualquier limitación pictórica o iconográfica establecida hasta el momento”, una forma de entender la creación artística cuyo reflejo alcanzó a artistas posteriores como Delacriox, Munch, Otto Dix, Joan Miró, Pablo Picasso, Francis Bacon y, por supuesto Dalí.

 

Goya crea los Caprichos entre 1796 y 1799. Son grabados satíricos con una extraordinaria técnica en el manejo del aguafuerte y la aguatinta, que retratan los defectos de una sociedad que el artista critica sarcásticamente. “Son dibujos –describe Lola Durán en el catálogo de la exposición- a los que el artista denominó ‘Sueños’ y tenía intención de publicarlos bajo el título de Idioma Universal”. El temor a la Inquisición llevó al pintor aragonés a rechazar la idea terminar regalándoselos al rey.
Dicen que el más conocido de aquellos grabados era ‘El autor soñando sobre una mesa’. En total Goya seleccionó y ordenó ochenta, elaborados en su mayoría al aguafuerte, que representaban una caricatura fiel de una sociedad que consideraba enferma y que le había llevado a tener un visión decepcionante del mundo.


Dos siglos después, Dalí retoma la obra de Goya y a través de la técnica del heliograbado realiza réplicas exactas y las reinterpreta a través de la incorporación del dibujo,  el color, “dando un viraje en el matiz de la obra original que transita de la crítica al surrealismo”.


En la Sala Amós Salvador hasta el 1 de enero puede contemplarse la serie completa, réplica y original, invitando a la comparativa y con el añadido de los comentarios y lemas que Goya sumó a las estampas para facilitar su comprensión. “Una doble lectura, un doble diálogo”, resalta Durán. “Dalí retoma y recrea, dibuja en el dibujo, dando salida a otros Caprichos, tan originales como los originales. Dalí ahonda en la crítica, incide en las ideas goyescas”. Al acercarse al Capricho 42, pensó Dalí en el Ángelus de Millet… y en la miseria de quienes trabajan la tierra. Dicen que la pintura como la poesía escoge en lo universal lo que juzga más apropósito para sus fines./Javi Muro







 


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