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{CULTURA / EXPOSICIONES}

'Huellas de tinta', las formas nunca serán abstractas

El Museo Würth reúne la obra gráfica de Joan Miró con su relación con la poesía como protagonista

La Rue Blomet enlaza las calles Lecourbe y Sanit Lambert en el distrito XV de París. Para Joan Miró, que instaló su estudio allí en 1922, Blomet era un lugar, pero también un momento decisivo en su vida. “Allí –decía- descubrí cuanto soy y cuanto iba a ser. La Rue Blomet es ante todo la amistad, el intercambio y el descubrimiento exaltado a través de un grupo de amigos maravillosos”. En el entorno creativo concentrado alrededor de aquella travesía de estrechas aceras y asfalto constantemente embarrado, Miró se identificó más con la compañía de poetas y escritores, frente a otros artistas. De algún modo, aquellas amistades –Michel Leiris, Andre Breton, Benjamin Peret, o Paul Elouard- corroboraban que pintura y poesía eran una misma cosa, tal y como defendía el pintor catalán.


Ahora, el Museo Würth La Rioja reúne por primera vez en España gran parte de la obra gráfica que Miró desarrolló entre los años 50 y 80’. Bajo el título de ‘Huellas de tinta’, el centro congrega litografías, aguatintas, aguafuertes, a las que se suman pinturas –gouache y óleo-, una escultura en bronce, carteles, un dibujo realizado en 1937 en la Academia La Grande Chaumiere de Parí, y obras realizadas para sus libros de bibliófilo, “Una de las facetas más fascinantes –resalta la directora del museo, Silvia Lidner- de su producción como artista”.

 

Recuerda el catálogo de ‘Huellas de tinta’ que Joan Miró fue un artista inagotable que creó una obra diversa y compleja. Desde esa perspectiva la muestra que acoge el Museo Würth está estructurada en tres bloques diferenciados, pero al  mismo tiempo entrelazados. Por un lado, el Würth ofrece un recorrido por el imaginario iconográfico del artista, por otro, se acerca a la cartelería, y cobra especial protagonismo el capítulo que se adentra en la relación de Miró con la literatura. Las series ‘Lapidari, libro de las propiedades mágicas de las piedras’ y ‘L’enfance d’Ubu’ sorprenden y permiten descubrir un Miró más allá de la pintura mural. Y es que el artista catalán colaboró activamente con su círculo literario ilustrando sus libros y “celebrando –destaca el catálogo- que los poetas escribieran sobre sus obras”.
La serie ‘Lapidari’ surge cuando el poeta Pere Gimferrer encuentra un tratado anónimo escrito en catalán del siglo XV en una feria del libro en Londres. “El libro original describe –apunta Silvia Lidner- las propiedades mágicas de once piedras preciosas que fueron utilizadas durante la Edad Media”. Joan Miró reinterpretó cada una de las piedras en un aguafuerte y una aguatinta que se yuxtaponían en el libro, “como si el aguafuerte fuera –explica el catálogo- una referencia a la acción alquímica, y el aguatinta a color una referencia a la reacción lograda”. El libro fue editado en 1981 en una edición limitada que incluía once textos anónimos escritos en catalán medieval y las obras realizadas por Miró.

 

La biografía del pintor catalán resalta la figura de un artista participe del desarrollo del arte del siglo XX, con capacidad de influencia y abierto a dejarse influenciar por los cambios artísticos, sociales y políticos. Así, en el entorno intelectual de sus años en París recibía elogios la obra teatral de Alfred Jarry, ‘Ubu Rey’. Miró se interesó por ese personaje tirano, cruel y sanguinario. Trabajó sobre Ubu en diferentes momentos de su vida, con especial atención entre 1966 y 1975, realizando tres series. Lo representó como una figura grotesca y ridícula que identificaba con Franco y la corrupción en el poder. Tiempo después, Miró hacía referencia a la obra teatral. “Ahora –decía- todo el mundo ve claro que aquello que imaginó Alfred Jarry era en realidad Franco y los suyos. Esta es la razón por la que Ubu me ha fascinado durante los años del franquismo y es la razón por la que lo he dibujado en tantas ocasiones”.

  El interés por el personaje de Ubu llevó al pintor catalán a colaborar con la compañía de teatro experimental Teatre de La Claca para llevar a escena una adaptación de la obra de Jarry, con el título de ‘Muerte al Merma’. Joan Miró participó en el proceso creativo de aquel montaje, un trabajo previo que fue fotografiado y filmado. La película que cuenta aquellos días puede contemplarse también dentro de ‘Huellas de tinta’, así como algunos libros ilustrados por el pintor como ‘Bagatelles Vegetales’ o una litografía creada para la edición de 1959 de ‘Constelaciones’ de Andre Breton.
Las estrellas y las constelaciones aparecen de forma constante en el lenguaje iconográfico de Miró. Representan la noche, lo onírico y la poesía, del mismo modo que a través de las mujeres y elementos femeninos como los pechos y las vulvas interpreta la vida, la alegría de vivir; o mediante pájaros, flechas, y escaleras simboliza la necesidad de evasión y la búsqueda de la libertad. Un simbolismo que Miró siempre defendió en su esfuerzo por desmarcarse de las corrientes del arte abstracto. “Para mí una forma nunca es algo abstracto, es siempre un signo de algo; es siempre un hombre, un pájaro o cualquier otra cosa. Para mi pintar nunca es la forma por la forma”.


La serie ‘Ubu’ apuntaba ya el compromiso político y social del artista catalán, un posicionamiento que puede constatarse en la colección de sus carteles que acoge el Museo Würth. Joan Miró creó un importante número de posters, en algunos casos referidos a publicitar sus propias exposiciones y otros fruto de los acontecimientos políticos, sociales y culturales que le tocaron vivir y de la responsabilidad que sentía y que según defendía “tenía que ser inherente al artista”. ‘Huellas de tinta’ refleja a un artista que pintó la realidad tal y como él la percibía. “Trabajo como un jardinero o como un vinatero –decía-, las cosas llegan lentamente, siguen su curso natural… mi vocabulario de formas, por ejemplo, no lo descubrí de golpe, se fue formando casi a pesar de mí”… y a través de su lenguaje pintó sus alucionaciones, sus sueños, la poesía, la música y la violencia de la guerra.../Javi Muro

 

* 'Huellas de tinta'. Del 17 de marzo al 19 de febrero de 2017. Museo Würth. Polígono del Sequero. Avenida de Cameros 86-88. Agoncillo (La Rioja)

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