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{CULTURA / CINE}
Todos los rincones del amor materno
Brie Larson conmueve y deslumbra en 'La habitación'
La imaginación de un niño no conoce obstáculos. En su mente puede correr a campo abierto, surcar inmensos océanos, escalar puntiagudas montañas o volar tan ligero como una pluma hasta llegar al sitio más lejano que alcance su vista. Incluso en las peores tesituras, la imaginación de un niño puede abstraerse a fin de crear el ambiente perfecto, donde él se sienta cómodo. No existen paredes ni techos que achiquen el potencial soñador de un dulce infante.
Tremendamente emotiva, en fondo y en forma, y además llena de suspense desde el primer fotograma, 'La habitación' es una exploración increíblemente tierna del afecto sin límites de una madre por su hijo en circunstancias extremas. Este film cuenta la singular historia de Jack (a quien da vida Jacob Tremblay), un niño de cinco años al que cuida su devota y cariñosa Ma (interpretada por Brie Larson). Como cualquier madre, ella se dedica en cuerpo y alma a la felicidad y protección de Jack, arropándolo con su amor, jugando con él y contándole historias.
Sin embargo, su vida no tiene nada de normal; ambos están atrapados, encerrados en un espacio de 3,5 x 3,5 metros sin luz natural y al que Ma ha bautizado con el eufemismo de "Room" (no respondo por la traducción a "Cuarto" o a "Habitación"). Ma ha creado todo un universo para Jack en los confines de Room y nada puede impedirle que su hijo tenga una vida plena, divertida y satisfactoria a pesar del extraño lugar donde crece. Extraño a ojos de ella, mas no a ojos de un niño al que todavía le falta por descubrir mucho mundo.
Pero a medida que la curiosidad del chavalín aumenta y la resistencia de Ma llega al límite, se planea una arriesgada huida que les llevará ante algo aún más aterrador: el mundo real. Esta tensa historia de cautiverio es un viaje por la intuición de la infancia y un profundo retrato de los lazos familiares, además de una enriquecedora y trascendente experiencia basada en el best-seller de Emma Donoghue. La propia Donoghue elaboró el guión para la película, lo cual le ha brindado una nominación al Óscar.
No sorprende entonces que el director Lenny Abrahamson sea fiel a la jugosa novela, publicada en septiembre de 2010 y que ahora él revive con el intrínseco mundo de Jack y de Ma. Porque 'La habitación' es una potente reflexión cinematográfica que evidencia el poder del amor parental en los peores escenarios imaginables, convirtiéndose con su mensaje en una de las pelis más conmovedoras que haya explorado el vínculo madre-hijo durante las últimas décadas.
Abrahamson, irlandés al igual que Donoghue, ha llevado a la pantalla un relato donde la autora pretende que el niño guíe los acontecimientos. Y cuando un niño de cinco años guía cualquier acontecimiento, por muy perspicaz que resulte, ya se sabe que los vaivenes emocionales tienen más giros que una montaña rusa. El contrapunto de cordura recae en el personaje de Brie Larson, quien se muestra descomunal para ganarse a pulso su nominación al Óscar.
La tenue profundidad de Brie Larson
Cada plano con miradas de Larson en esta peli debería convalidarse como asignatura en una escuela de interpretación. Sabedora de que es su hijo el que ejecuta la acción por sus ganas de aprender, es Ma quien anticipa las pautas. Y Larson es capaz de hacer justo lo mismo, dejando a Jacob Tremblay corriendo a campo abierto, surcando inmensos océanos, escalando puntiagudas montañas y volando tan ligero como una pluma. Ella ya se encargará de meterlo en vereda cuando haga falta. Y vaya si hace falta cuando toca urdir el ansiado escape.
Ni un ápice de claustrofobia cabe en esos 3,5 x 3,5 metros. Una pisada en falso y todo se va al garete, el plan se vuelve contraproducente y el futuro se vuelve borroso. Cualquier detalle, por pequeño que parezca o difícil que suene, puede ser lo que decida el destino de Jack y Ma dentro o fuera de Room. Jugarse el tipo en distancias cortas y tiempos escasos... eso sí que hace madurar. Para el bisoño Jack se trata de una terapia de choque, a tenor del reducido mundo que ha contemplado y de las ingenuas ideas que brotan en su mente aún sin forjar.
Como es lógico, el miedo le atenazaría a él y a todo zagal que estuviera en su lugar; pero él es el elegido, es el único que está ahí y su madre lo necesita. Desde ese momento se redescubre el vínculo hijo-madre y lo que Jack es capaz de hacer e inventar en favor de su abnegada Ma. 'La habitación' se la guisan y se la comen ellos dos, en un curioso y enternecedor duelo interpretativo que pone a Larson en la rampa de lanzamiento hacia la preciada estatuilla, y mientras se destapa a un Tremblay cuya evolución en Hollywood habrá que seguir con lupa.
Aparte de las mencionadas candidaturas de Donoghue (por su guión adaptado) y de Larson (a mejor actriz principal), la peli opta al premio gordo y Abrahamson al carísimo trofeo de mejor director. Por si fuera poco, en el film también se dejan ver Joan Allen (nominada al Óscar en 1996, 1997 y 2001) y William H. Macy (también nominado por la Academia de Cine estadounidense en 1997). Mucho talento junto entre cuatro paredes./Daniel Cabornero
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