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{CULTURA / CINE}
Remedios para una vida sin casco
Will Smith irrita a la NFL en 'La verdad duele'
Lo que duele de verdad es la elección de su título, pues la película 'Concussion' (2015) se ha dado a conocer en España como 'La verdad duele'. Ya sea por polémicas con derechos de autor –lo dudo– respecto a otras pelis similares o por la difícil traducción del concepto médico al que se refiere, esta curiosidad pone en alerta al espectador de que aquí se narra una peculiar y controvertida historia donde lo más honesto, a veces, no es lo más grato.
El estadounidense Will Smith protagoniza este flojo thriller de investigación médica basado en la experiencia real del Dr. Bennet Omalu, el ilustre neuropatólogo forense que descubrió por primera vez la presencia de encefalopatía traumática crónica (ETC) en un jugador profesional de fútbol americano, y que además luchó por informar al mundo de lo que ese trastorno suponía, pero sin tener demasiado en cuenta el juego de influencias al que debía enfrentarse.
La cruzada emocional del Dr. Omalu lo lleva a un peligroso tira y afloja con una de las instituciones más poderosas, férreas y queridas de Norteamérica. Pues la National Football League (NFL) se constituye como una de las cuatro grandes ligas deportivas de aquellos lares, a saber: la Major League Baseball (MLB), la National Hockey League (NHL), la National Basketball Association (NBA) y la mencionada NFL. Un manojo de siglas que 'La verdad duele' tiene a bien no mezclar durante sus 123 minutos de metraje.
El acrónimo –en español– que en este film se expone es ETC, una enfermedad neurodegenerativa progresiva y causada por traumas repetidos en el cerebro, por lo que el fútbol americano era el idóneo caldo de cultivo para hilar la trama. Aunque el tema salió a relucir en 2009 gracias al periodismo, a tenor de un reportaje escrito por Jeanne Marie Laskas para la revista GQ. Publicado como 'Game Brain', el texto profundizaba en el hallazgo de dicha dolencia como respuesta a la nefasta salud de varios exjugadores importantes.
Identificar, diagnosticar, tratar y afrontar los síntomas de la ETC es una metáfora de identificar, diagnosticar, tratar y afrontar los miedos de una NFL tan millonaria en las cuentas bancarias como tan pobre en su razonamiento ético. Para un deporte que se ha adueñado del día más sagrado de la semana, cada domingo de pomposo espectáculo futbolístico basta para apenas reflexionar sobre el qué dirán las futuras generaciones de aficionados.
Desde una perspectiva algo chovinista, 'La verdad duele' explica que esta religión yanqui de la pelota ovalada acusa y persigue, o como mínimo desacredita, a todo aquel a quien considere hereje. Porque para la NFL ya es sacrilegio el mero hecho de insinuar que su juego está enfermo, que su institución está podrida, que su juego causa severas lesiones o que su juego ha sido el responsable directo de la desgracia entre muchos de sus campeones.
Y más aún cuando el hereje en cuestión es un neuropatólogo forense nacido en Nigeria, excéntrico y solitario en su puesto de trabajo, con un sencillísimo estilo de vida y para más inri poco aficionado a los deportes o el ocio. Lo más antiamericano posible cuestionando la credibilidad del todopoderoso football; es decir, una broma pesada para los habitantes de Pittsburgh, donde vivía el Dr. Omalu y ciudad famosa por la industria del acero... y por su equipo de football, los Steelers (acereros sí, originales no).
El noble doctor y su estado de ánimo
La interpretación de Will Smith, recompensada con nominación a los Globos de Oro, es el pilar básico de una película bienintencionada aunque insípida. El antaño y televisivo príncipe de Bel Air solo tiene réplica en el Dr. Julian Bailes, al que da vida un riguroso Alec Baldwin que salva el reparto de secundarios en detrimento de la anodina Gugu Mbatha-Raw. Antes que ella, es anodino su personaje, una esposa de Omalu sin fuerza para aprovechar la vía sentimental.
El despliegue de la actriz tampoco se ve favorecido por la excelente faena de Will Smith con su acento, trabajadísimo para dotar de verosimilitud a su doctor africano. Sabiendo contemporizar su estado de ánimo, el actor nacido en Filadelfia abandona dicción y tics habituales para meterse en la piel de un extranjero que emprende sin armas bien calibradas su lucha contra una idea multinacional, la del deporte como show cueste lo que cueste.
Las intenciones del forense nigeriano fueron tan benévolas en la vida real como las de Will Smith en este film. Él, que casi siempre es políticamente correcto en aras de proteger su privilegiado estatus en Hollywood, ha rodado en 'La verdad duele' una historia de denuncia social a gran escala. Astutamente, la promoción y el estreno de la peli en EE.UU. coincidieron con la fase decisiva en la liga regular de la NFL; mientras que en Europa directamente han efectuado su lanzamiento en plena resaca por la quincuagésima Super Bowl.
Aquí no hay pitido final del árbitro, no hay equipos ni trofeos a repartir; y tampoco hay placajes, no hay rodilleras ni cascos ajustados. Lo que se pone en tela de juicio es la salud de un infinito número de deportistas cuya trayectoria laboral se desarrolla al límite de lo físico. Quizá se echa en falta escenas puras de football, tan acostumbrados los cinéfilos a sentir adrenalina y contar pulgadas en 'Un domingo cualquiera' (1999) o a reír por una inoportuna huelga en 'Equipo a la fuerza' (2000). Pero esto es mucho más serio./Daniel Cabornero
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