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{CULTURA / CINE}
Putorti devuelve a Azcona a la Filmoteca con 'La guerra del cerdo'
David Putortí descolgó el teléfono y marcó el número de Rafael Azcona. Le contó que estaba escribiendo el guión de una película y que solicitaba consejo. No olvidó mencionarle que había trabajado durante cinco años con Marco Ferreri. Quizá el guionista ya lo supiera.
Ayer, David Putortí presentó en Logroño su ópera primera ‘La guerra del cerdo’, basada en la novela que escribiera Adolfo Bioy Casares y que, de alguna manera, con el paso del tiempo, no ha dejado de tener un punto profético. Lo hizo en la ‘Filmoteca Rafael Azcona’, que celebra su primer aniversario y sus diez mil espectadores cerrando un círculo imaginario al entremezclar las influencias de Azcona con los discípulos de Ferreri y sus propias referencias cinematográficas.
La película de Putortí muestra el enfrentamiento generacional entre esos adultos que ya han iniciado la curva de descenso, pero que han ostentado el poder –desde el político a económico- y luchan por mantener sus privilegios y los hombres jóvenes que pelean por sustituirles.
Tras aquella llamada telefónica, Azcona citó a Putorti en el hall de un gran hotel madrileño. Marco Ferreri ya había fallecido. “Cuando nos encontramos en Madrid la primera vez -recuerda el realizador italiano- hablamos de todo menos de mi película. Charlamos de cine, de Marco, de aquella época de España, también del franquismo y de los problemas que se encontraba la gente que intentaba hacer cine en esos momentos. Rafael siempre te contaba las cosas a través de relatos muy divertidos. Tenía esa capacidad de hacer todo muy liviano y alegre”.
Fue entonces cuando Putortí solicitó ayuda a Azcona en el camino que emprendía. “Hacer una película es muy complicado –explica- y Rafael me ayudó muchísimo en el confección del guión. Un proceso de realización que ha sido muy largo, ya que yo comencé con la idea de hacer esta película en 2001”. Ahora, asegura, “estoy contento y ansioso por recibir la reacción del público y más aún estando en la ciudad en la que nació Rafael”.
David Putortí recuerda que la colaboración con Azcona consistió, “por encima de todo, en advertirme de lo que yo no debía hacer. Cuando fui a verle con la primera versión del guión me dijo todo lo que le parecía inútil para contar la historia. La primera vez, cuando alguien se confronta a una persona que tiene tanta experiencia, uno recibe el comentario negativo y trata de argumentar. Poco a poco comprendí que sus nos eran para mí un estímulo para comprender si lo que a él no le gustaba a mí me gustaba. Cuando conseguí esa capacidad de comprender los porqués fui muy feliz de confrontar con él. Eso me ayudó a sacar lo inútil de la película”.
Ya fallecido, no sabremos qué le hubiera parecido a Bioy Casares esta nueva adaptación de su novela. De la primera versión no quedó muy contento. “No –apunta Putortí-. Conocí a al hijo de Casares, que vivía en París, y me dijo que a su padre no le había gustado la versión de Torre Nilson”. Coincidencia o no, el actor Víctor Laplace que en la película de Putortí tiene el papel de padre, fue el hijo en la realizada treinta y ocho años atrás en Argentina. “Laplace me ha comentado que aquel rodaje se realizó en un momento muy difícil en Argentina; el clima político era muy complicado. No eran las condiciones para rodar esta película”. “¿Qué qué se dice de mi versión?. Estoy ilusionado, quienes la han visto dicen que atrapa”.
Dicen que cuando se ha trabajado con directores como Marco Ferreri su impronta tiende a dejarse ver. “Fue más que un director con el que trabajé -apunta-, en el sentido de que con él compartí mis primeras experiencias importantes de trabajo en el cine. Fueron cinco años sin parar”. Al mismo tiempo asegura que “Ferreri no sería Ferreri sin su encuentro con Rafael Azcona. Aquella reunión en los años cincuenta supuso algo importante para el cine. Yo, un joven que quería aprender de cine, tuve la fortuna inmensa de compartir mi tiempo, mi trabajo, con alguien que hizo un cine increíble. Un cine muy moderno para la época. Rafael Azcona tenía las ideas muy claras sobre la sociedad de la época. Los dos eran muy adelantados para su momento, en sus películas hablaban de cosas muy adelantadas que la gente entonces casi no comprendía”. Recuerda el realizador italiano que “aquí en España son muy conocidas las películas que hicieron juntos, pero en Italia cada vez que salía una película Ferreri-Azcona provocaba escándalo, provocaba la censura, provocaba el movimiento y la reacción del público. La gente discutía al salir del cine. Eso es lo grande del cine, provocar la reacción de los espectdores”.
S.- ’La guerra del cerdo’ es plena actualidad, ¿no?
Sí, actual en general en Europa y la veo muy actual con la Italia del momento. Asistimos a un enquistamiento del poder y de la sociedad en su concepción. La joven generación tiene muy difícil acceder, ya no digo al poder, sino a encontrar su espacio en la sociedad. Hay una resistencia de la gente que tiene el poder a controlar la sociedad y todo queda parado, falso. Y no puede ser así porque la sociedad cambia, se mueve. Esta película –espero- va a tocar este punto también. Es una metáfora… lo 'viejos' de la película son representaciones dramatizadas, no es que yo piense que son así las personas mayores de nuestra sociedad, pero es una manera de plantear la falta de cambio, la falta de disponibilidad para dar espacio a los jóvenes. Es muy difícil ocupar ese espacio.
S.- ¿El hombre con el tiempo se hace peor persona o simplemente quiere conservar lo que tiene?
Esa es la metáfora. Elegir la historia de esta novela supone poner el punto en el proceso del hombre a lo largo del tiempo, que es como una curva. Con el tiempo, el riesgo es perder el pudor, perder el respeto del otro, quedarse paralizado por el miedo, caer en un proceso de degeneración. Claro, lo hombres que detentan el poder a cualquier precio son los peores en el sentido de que cuanto más poder se tiene más respeto del otro debiera tenerse. Más responsabilidad.
S.- Vista desde la actualidad, la película habla de tensión generacional. Uno de los problemas en muchos países de Europa hoy en día son temas como las pensiones de jubilación…
Me parece tremendamente actual la cuestión y así se plantea en la película. Desde el punto de vista de la situación de Italia –me refiero a Italia porque la conozco de cerca-, es una sociedad que está envejeciendo y es fácil caer en esa tensión generacional si no se pone atención en los jóvenes. Es lo que está sucediendo en Italia ahora, en el sentido de ese sentimiento de que los jóvenes no consiguen encontrar el equilibrio económico y están condenados a vivir con los padres hasta los cuarenta años. No existen políticas que busquen un equilibrio para los jóvenes. Es como si las personas mayores en el poder no miraran hacia adelante, hacia el futuro, se quedan cuidando sus privilegios y no piensan en qué les pasa a los jóvenes.
S.- ¿Esa situación está relacionada con la respuesta positiva que ha habido hacia el Movimiento 5 Estrellas en las últimas elecciones?
Sí. El Movimiento 5 Estrellas es una respuesta a este malestar. Creo que es positivo porque creo que este movimiento va incomodar los privilegios de la clase política, del poder económico y de la administración en general. La situación que ahora tenemos en Italia de elección de presidente y de gobierno es un desafío interesante. Mucha gente en Italia contempla una situación de cambio y va a ser muy interesante lo que pase durante las próximas semanas.
S.- ¿Cuándo se califica al Movimiento 5 Estrellas de populismo es, de alguna manera, una defensa por parte de esas personas mayores con poder que también aparecen en la película?
Sí, es parte de la manipulación que los medios van haciendo de todo lo que puede mover o comprometer el equilibrio de poder actual. Ahora todo el mundo va atacar este movimiento tratando de hacer creer que es populismo, pero creo que sólo es un intento de parar la bomba que va a romper, de una manera u otra, el equilibrio actual. Los medios de comunicación son cómplices con el poder; en Italia llevamos veinte años con un presidente el Gobierno que era el dueño de tres televisiones.
S.- ¿’La guerra del cerdo’ es su opera prima, habrá más?
Sí. Me encantaría seguir en este camino. Tengo dos proyectos en mente que tendrán que ser en coproducción porque el cine en Italia está en una crisis sin precedentes. A diferencia de otros países de Europa, en Italia no se protege el cine como una forma de expresión cultural. Me gustaría poder hacer una nueva adaptación de ‘Cándido’, de Volteire.
Entrevista/Javi Muro
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