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{CULTURA / CINE}

El lujo de ser grosero bajo una máscara

'Deadpool' divierte por su estilo macabro y su sarcasmo

Este artículo podría herir sensibilidades, no está recomendado para menores de 18 años y, qué coño, contiene bastantes spoilers. Lo aviso desde ahora mismo, para que ningún niñato hipster me venga luego a tocar las narices porque he dicho que sale Hugh Jackman al final de la película. Ups, el primero. Da igual, su presencia no impide que la damisela en apuros evite la muerte casi sin rasguños y rendida a los pies de su noviete Deadpool. Ups, segundo spoiler.


Resulta que de eso trata 'Deadpool', un film basado en el antihéroe más carismático de los cómics de Marvel, la empresa cuya variante audiovisual ya es una gran meca del cine dentro de la grandísima meca del cine. La peli relata la historia de Wade Wilson, un antiguo operativo de las fuerzas especiales convertido en mercenario, y quien tras ser sometido a experimentos que le otorgan el poder de la curación acelerada, adopta el alter ego de un personaje de esos que protagonizan fatalidades pero siempre salvan el pellejo.


Y pellejo, mucho pellejo, es lo que derrocha Ryan Reynolds para interpretar a este macarra en erupción. Armado con sus nuevas habilidades, con un par de espadas molonas y con un retorcido sentido del humor, se propone dar caza al hombre que casi destruye su vida. Todo ello lo hace marcando paquete en un traje que parece de cuero sin serlo, donde predomina el color rojo sangre y que él mismo se ha diseñado, cosido, teñido, entallado, probado y vuelto a entallar; por si fuera poco, el resultado no parece un pijama o un disfraz de los chinos.


Eh flipao, ¿te crees mejor que Tobey Maguire o qué? Andrew Garfield tenía más glamour. ¿O era Tom Holland? No sé, las líneas temporales son muy difusas entre sagas. 'Deadpool' lo vuelve a demostrar cuando se planta enfrente de la mansión de Charles Xavier y ni él ni nadie sabe quién abrirá la puerta. A lo mejor sale Stan Lee vestido de mayordomo, dice que se llama Alfred y recita un sermón de por qué la gente con poderes especiales –jamás los consideres héroes– debe servir de ejemplo a la sociedad o predicar buenos modales.


No me negaréis que sería un crossover cojonudo, pero de momento nos quedamos con las ganas. Tan solo puede verse al viejo ricachón de los cómics –tercer spoiler– como animador en un club de striptease. Porque sí, en serio, salen tetas. Si no, ¿para qué coño le dan la calificación para mayores de 18 años? Pues para enseñar pechos de tías buenas, incluida la novia de Wade Wilson –ya van cuatro spoilers–, y por supuesto el culo de Ryan Reynolds.


Uno no se mata a push ups, flexiones, pajas, sentadillas y demás ejercicios de gimnasio para luego no lucir cuerpazo. El mamón de Reynolds puede lucirlo, él lo sabe, su esposa Blake Lively lo sabe, su agente lo sabe, sus compañeros de reparto lo saben, los directores con los que ha trabajado lo saben, las maquilladoras lo saben, los estilistas lo saben y la Academia de Cine yanqui lo sabe; medio Hollywood lo sabe y además a él le gusta, pues saca a pasear sus abdominales con cierta frecuencia. Me vienen a la mente 'Blade: Trinity' y 'La proposición', pero fijo que hay alguna otra mierda por ahí rodada en la que también los exhibe.


Encajar en el personaje a la perfección

Su extrovertida personalidad encaja a las mil maravillas con el rol que lleva a la pantalla, como Robert Downey Jr. haciendo de Iron Man. Pero en pobre, claro. Porque aquí el protagonista que Reynolds presenta al espectador no puede permitirse gastos innecesarios sino engatusar, aunque con cariño, a una ciega que está más p’allá que p’acá. Ella se erige en la figura maternal que tanto echa de menos el Deadpool menos bocazas, que a veces también existe.

 

Incluso nuestro personaje más dicharachero forja una amistad en los recovecos del barrio más chungo de su ciudad. Un único amigo, que regenta un bar cutre y que apuesta con sus colegas/clientes a ver cuándo la palma –quinto spoiler– el propio Wade Wilson. A base de alcohol, de inmorales triquiñuelas y de golpes bajos discurre su vida, la de un miserable sin futuro que de repente encuentra el amor entre los orgasmos de una prostituta con escrúpulos.
Una idílica situación de pareja si no fuera porque esto es una peli, él no es Richard Gere y ella no es Julia Roberts. En el fondo son dos pringaos cuyos destinos se unen por mera casualidad, así que... es una jodida historia romántica como otra cualquiera. Y Deadpool, que es más listo que el hambre, se lo ve venir y tiene un gesto de buena voluntad al avisárselo a su público. Vale, lo admito, este sexto spoiler solo ha sido de cara a la galería. ¿Acaso importa?


El argumento de la venganza por amor es más antiguo que los cómics esos que utilizaban los egipcios. Sí hombre, esas láminas donde escribían raro y con dibujitos de animales. ¿De verdad no sabes  a lo que me refiero? No importa; lo que quiero decir es que no pretendas originalidad en una adaptación al cine de un librito de colores, donde un tipo desgarbado ocupa sus hojas con bipolaridad y llena sus bocadillos con lenguaje soez. Para los de la LOGSE, soez quiere decir guarro/cachondo o grosero.


¡Papiros! Joder, ya me he acordado... bah, ahora ya nada. En resumen, que 'Deadpool' merece la pena si olvidas que perteneces a esa generación de pardillos incapaces de madurar por su cerebro menguante o por la basura del mundo que los rodea. También si eres de los que eyaculan viendo redes sociales que se devoran a sí mismas, que fagocitan el intelecto de sus usuarios y que heredan la inoportuna cultura pop para destriparla por los cuatro costados. Menos mal que a ratos yo soy uno de esos. Y a mucha honra./Daniel Cabornero

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