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{CULTURA / CINE}
Cuando las estrellas de cine se miran el ombligo
'¡Ave César!' ridiculiza Hollywood a pequeña escala
La otra cara de los hermanos Coen, la que pretende hacer comedia, en realidad no es comedia. Se trata más bien de sátira, ya que Ethan y Joel prefieren el aspecto mordaz antes que el festivo. Está claro que ambos conceptos comparten la casilla de salida en el tablero de Hollywood, pero un inicio humorístico puede desviarse sin problema hacia lo reivindicativo. En otras palabras: chistes con mensaje (habitual en los Coen) o chistes sin mensaje (opción que ellos suelen descartar).
El alto listón que se marcaron con 'El gran Lebowski' (1998) puso las cosas difíciles para toda una generación de directores y guionistas, e incluso para sus propios creadores. Por ello, para sus siguientes trabajos en el género cómico adoptaron la estrategia de reducir o concretar sus chistes con mensaje. Unas veces en calidad y otras en cantidad, pero el caso es que los Coen eligieron ser más finos y ceñirse a panoramas más estrechos cada vez que encendían sus mentes satíricas.
El ejemplo más reciente de dicha estrategia es '¡Ave, César!', que retrata los últimos años de la primera edad dorada de Hollywood, y además con un reparto estelar de la actual edad de oro hollywoodiense. Protagonizada por Josh Brolin, la película sigue a un fixer (o solucionador de problemas) de los grandes estudios cinematográficos, y cuya devoción por su trabajo se pone en tela de juicio de muchas formas durante un día plagado de obstáculos.
George Clooney, Alden Ehrenreich, Ralph Fiennes, Jonah Hill, Scarlett Johansson, Frances McDormand, Tilda Swinton y Channing Tatum configuran el elenco que puede sacar de quicio a Eddie Mannix (interpretado por Brolin). Bien de manera voluntaria o por simple torpeza, cada uno de sus personajes tensa la cuerda del minucioso y contemporizado empleo de Mannix, quien resuelve múltiples embrollos para los actores y actrices que luego dan brillo al rostro comercial del cine.
Es una tarea similar a la del Señor Lobo que refleja Quentin Tarantino en 'Pulp Fiction' (1994), pero sin tanta sangre y a sueldo de un negocio legal, en vez de a sueldo de la mafia. Ojo, que los Coen también son reaccionarios, pero Tarantino siempre ha tenido una perspectiva más visceral. La idea en '¡Ave, César!' no solo es arreglar un problema venga de donde venga, sino borrar todo su rastro. Y la pulcritud para hacerlo incluso le proporciona a Mannix ofertas laborales ajenas, suculentas y fáciles si se compara el caos que padece como fixer día tras día.
Si el estrés no fuera suficiente, siempre está la prensa tocando las narices a fin de revelar cualquier escándalo. Ahí entran en escena los personajes de Tilda Swinton (las gemelas Thora y Thessaly Thacker), periodistas con ansia por contar los detalles más sórdidos del famosísimo actor Baird Whitlock (al que da vida George Clooney). El estudio cinematográfico Capital Pictures está llevando a cabo una gran superproducción, llamada 'Hail, Caesar!' y protagonizada por un Whitlock que desaparece durante la filmación.
El secuestro como excusa puntual
Parece ser que el actor ha sido secuestrado y Mannix se encargará de averiguar dónde se encuentra, intentará rescatarlo sigilosamente y por supuesto teniendo que encarar todo tipo de imprevistos, amén de reunir los 100.000 dólares para el rescate. Los años 50 eran traicioneros en un Hollywood que fabricaba películas de romanos por doquier, con estrellas de cine tan volátiles como hoy en día y cuya reputación podría dañarse con un simple movimiento en falso.
La figura de Mannix como mediador es ahí primordial para Capital Pictures, uno de los potentes motores que tiene la industria californiana del entretenimiento. Cual policía o militar, el personaje de Josh Brolin protege la vida de quien toque y en virtud del único reconocimiento que a él lo tranquiliza: que el rodaje de la peli siga adelante. La intimidad de los actores, al igual que el confort de los directores o productores, es la mercancía que de forma rutinaria debe manejar para que tal rodaje continúe.
Rumores sin confirmar, artimañas para ganar tiempo, horarios intempestivos, extraordinario temple, sacrificio familiar y mucho curro de relaciones públicas. La combinación del éxito no es fácil de digerir mientras 'Hail, Caesar!' se está rodando a duras penas, hallando estorbos a cada paso y con el límite de la paciencia más y más cerca. Brolin se acopla acertadamente a su personaje, que de un modo amable recuerda al del teniente-detective Christian F. Bjornsen que ya encarnó en 'Puro vicio' (2014).
Actores principales de doble filo, actores secundarios sin fondo interpretativo, directores amargados, una pretenciosa columnista del espectáculo, un sui géneris cineasta europeo, varios guionistas comunistas, legionarios y centuriones romanos... además de esclavos, muchos extras, también camareras chinas e incluso una actriz que se queda embarazada repentinamente cuando su película está a punto de empezar la fase de producción. Un vodevil en toda regla./Daniel Cabornero






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