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{CULTURA / CINE}
'Agitado, no revuelto'
El agente 007 cumple 50 años en el cine siendo fiel al Martini con vodka y a Su Majestad
Aunque si fuera por las veces que lo toma en sus películas su bebida preferida sería el champán, todo el mundo sabe que con lo que disfruta realmente James Bond es con un vodka Martini, “shaken not stirred” –es decir, agitado no revuelto. El agente al servicio de Su Majestad pidió por primera vez su cóctel en la gran pantalla en 1962, fue en ‘El agente 007 contra el Doctor No’. Diez años antes, Ian Fleming, su creador, se lo había recomendado en la que sería la primera de una serie de catorce novelas fruto de la imaginación del escritor londinense. Desde que publicó ‘007 Casino Royale’, Fleming escribió una nueva aventura de Bond cada año hasta su muerte en 1964.
Un vodka Martini o como lo llama el propio James en su última película, un Vesper, nombre que hace honor a la chica Bond de ‘Casino Royale’, primera aparición literaria. Daniel Craig –el último 007- no quiere errores con su bebida y acompaña el pedido de la receta: “Tres medidas de Gordon’s Gin, una de vodka, media de Kina Lillet –hoy en día se le conoce por el nombre de Lillet Blanc. Agítese muy bien hasta que esté helado y añádase una fina corteza de limón”. En el fondo, según parecen coincidir expertos en la preparación de cócteles y también afamados aficionados a su degustación, la bebida de Bond en sus hasta ahora 22 películas -23 con la de próximo estreno ‘Skyfall’- es siempre similar, presentando pequeñas variaciones del Martini, Dry Martini o si se prefiere, Vesper.
Y agitado no revuelto, por supuesto. No es sólo una pose del espía con más clase –con permiso de Remington Steele,- que la literatura y el cine han dado a luz. Tiene su porqué según los especialistas en el manejo de la coctelera. Y es que el debate viene de lejos –más aún desde que comenzó la saga Bond, la más longeva de la historia del séptimo arte- y plantea cómo se debe preparar un Dry Martini en sus diferentes licencias. Dicen que al agitar un Dry Martini se reduce el volumen de peróxido de hidrógeno (oxidante), mientras que al revolverlo se conserva y aumenta. Como consecuencia al agitar el Martini de vodka o ginebra se airea y se incrementan su sabor amargo en mayor medida que si tan sólo se revuelve.
Así que el agente secreto más famoso de la historia tiene un motivo de intensidad de sabor al seleccionar su bebida. Parece obvio que hay que ser un tío duro para resistir tanto tiempo en la brecha. Y no hay que olvidar que James Bond nace como personaje ficticio en plena guerra fría y ahora, casi 60 años después de que su creador pusiera negro sobre blanco los primeros hilos de su historia y 50 de su primera aparición cinematográfica, aún persiste como un auténtico mito entre los de su gremio. Sólo Bourne ha competido de tu a tu.
El agente 007 fue creado en 1952, mientras Fleming disfrutaba de unas vacaciones en ‘Goldeneye’, su casa de Jamaica, que posteriormente daría nombre a uno de los títulos de la saga. El bautizo como Bond parece estar basado en el nombre de un ornitólogo norteamericano aficionado a las aves de la zona elegida por el escritor para descansar. Completado el primer manuscrito, que luego se denominaría ‘Casino Royale’, Fleming ofreció a su amigo William Plomer la posibilidad de leerlo, A Plomer le gustó y consiguió que fuera editado.
Desde ese verano del 52, las aventuras de Bond han llegado a través de catorce novelas, que han sido trasladadas, a falta del último estreno, a veintitrés películas. Seis han sido los actores que han dado vida a 007 y a la clase necesaria para saborear un martini con vodka.
Sean Connery fue el primer actor en interpretar al agente secreto. Lo hizo en seis ocasiones, con un intervalo en el que el papel recayó en George Lazenby (‘007 al servicio de Su Majestad’). Regresó con un contrato millonario para recuperar al personaje en ‘Diamantes para la eternidad’. Cuentan las malas lenguas que Connery no fue la primera opción y que incluso se barajó el nombre de Cary Grant, aunque finalmente sus raíces escocesas le ayudaron a hacerse con el papel.
A Lazenby le ofrecieron un contrato por siete películas, pero finalmente tan sólo se metió en la piel de Bond en una ocasión. Así que tras la puntual reaparición del Connery, llegó el turno de Roger Moore., que fue 007 en siete ocasiones, desde ‘Vive y deja vivir’ (1973) hasta ‘Panorama para matar’ (1985). Moore introdujo un aspecto más divertido al personaje de Bond.
Timothy Dalton tomó el relevo en 1987 con ‘Alta tensión’ y tuvo continuidad también en ‘Licencia para matar’ (1989). Ya había sido considerado para interpretar al agente británico en ocasiones anteriores y hay quien dice que ha sido el actor con mayor parecido al personaje literario. El retraso para poner en marcha una nueva entrega de la saga provocó que Dalton abandonara el proyecto.
Así que en 1995 llegó el turno de Pierce Brosnan. Se estrenó con ‘Goldeneye’ y fue 007 también en ‘El mañana nunca muere’ (1997), ‘El mundo nunca es suficiente’ (1999) y ‘Muere otro día’ (2002), con la que dejó la franquicia.
James Bond es ahora Daniel Craig. Lo será en breve en ‘Skyfall’ y lo ha sido hasta ahora en ‘Casino Royale’ (2006) –la más larga de las películas de 007- y ‘Quantum of solace’ (2008) –la más corta.
En el cine James Bond ha acabado con más de cien enemigos que querían poner fin a su vida y ha tenido affaires con más de cuarenta chicas -más de la mitad de ellas también querían matarlo momentos antes o después-, ha conducido un Aston Martin DB5, un Lotus Spirit, un Alfa Romeo GTV6 Quadrifoglio, un Aston Martin V8 Vantage Series III, los BMW Z3, 750Li, y Z8, y de nuevo los Aston Martin Vanquish V12, y el modelo DBS, pero sí de algo no ha cambiado a lo largo de 50 años de existencia es su bebida favorita… Martini con vodka… agitado no revuelto, por supuesto…
/Javi Muro
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