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{ENTREVISTAS}
'A través de la plástica siempre he sacado lo que llevo dentro'
Carlos Díez Crespo expone 'Dominatio mundi' en la Sala de la Fundación Caja Rioja
Una base rectangular de almendrucos sorprende al acceder a la Sala de Exposiciones de la Fundación Caja Rioja. “Es una metáfora social”, apunta su creador, el escultor Carlos Díez Crespo ‘Mochuelo’. “Se denomina ‘Entorni’ –describe- y como digo, es una metáfora social. El conjunto de almendrucos todos juntos, todos iguales pero diferentes, con algunos que se salen de esa uniformidad y representados en otro color, y el poder vigilante, pendiente de observar quién se mueve”.
Díez Crespo expone ‘Dominatio Mundi’, una recopilación de piezas realizadas a lo largo de los últimos años. “Todas vistas –indica- desde el punto de vista de la transformación de los elementos”. El escultor define sus esculturas de primarias. Asegura que ha dejado fuera otras obras quizá más complejas y resueltas a través del videoarte. “Son piezas de una factura fácil de digerir, de líneas sencillas y un poco minimalistas, pero todas con un espíritu muy particular”.
La trayectoria artística de Carlos Díez Crespo acumula ya más de treinta años. “Empecé en la Escuela de Arte de Logroño, luego Calella, Madrid…; era algo que tenía claro desde jovencito, desde que era un crío. Sí, a través de la plástica siempre he sacado lo que llevo dentro”.
Recuerda que al principio lo que más le llamaba la atención era el surrealismo, “luego la propia obra, con los años, te va conduciendo hacia un estilo, hasta llegar a lo que hago ahora, pero la pauta siempre es interior”. Lo que sí tiene claro Díez Crespo es que su obra es muy contemporánea a su tiempo, a lo que sucede en la sociedad en cada momento. “¿Definir lo que observamos en la exposición?… el título es muy adecuado ‘Dominati Mundi’. Cada obra tiene una individualidad muy propia, pero juntas tienen una relación que encaja con la idea general”.
Ignacio Muro Fernández, comisario de la exposición, afirma que la muestra quiere reflejar el dominio del hombre sobre los elementos naturales existentes sobre la tierra, “aunque a veces, prácticamente siempre, sea la naturaleza la que domine al hombre”. Madera, hueso, alabastro, conchas… todo pasa por el filtro de Mochuelo para crear una de las exposiciones que retratan la última etapa de este artista riojano.
Carlos Díez Crespo inició su formación académica en los años 80 en la Escuela de Artes de Logroño. Posteriormente en la Escola d’Estiu Internacional del Gravat en Calella (Barcelona) y en el Taller de Cantería y Restauración del Gobierno de La Rioja. Ha realizado numerosas exposiciones individuales en Logroño, Bilbao, Nájera y Fuenmayor y ha participado en exposiciones colectivas en Burdeos, junto a G. Leroux.
En los años 90 dedicó gran parte de su tiempo a la restauración de patrimonio y la talla en piedra. De esta forma, restauró el ábside románico de la iglesia de Villaseca (La Rioja), realizó la limpieza del pórtico plateresco del Monasterio de la Piedad de Casalarreina, la corona del palacio-ayuntamiento de Miranda de Arga (Navarra) y otros elementos en lugares como Grañón, Fuenmayor o Cenicero.
En los últimos años, ha aparcado los trabajos de restauración y se dedica a la escultura en lugares públicos. De esta forma ha realizado exposiciones individuales tanto en España como en otras ciudades como Utrech, París y Nueva York. Ahora, ha cambiado los materiales nobles –la madera o el hueso- por otros más acordes con el momento que vivimos, para crear sus más recientes esculturas, “papel, telas, pero siempre al hilo de nuestro tiempo”./Javi Muro








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